
» Aunque sea un gato originario de los Estados Unidos, muchos teóricos apuntan que el Maine Coon llegó al nuevo continente de la mano del general LaFayette, que viajó a América junto a los seis gatos persas de la reina María Antonieta. Otros estudiosos se remontan a la época de los vikingos noruegos.
» Cabeza: Lo más importante es el equilibrio de proporciones que debe existir entre la cabeza y la longitud del hocico. La forma debe ser ancha con el contorno redondeado. En ella, a parte de los ojos, destacan las orejas grandes y puntiagudas.
» Constitución: Es un gato de gran tamaño que en la edad adulta puede llegar a pesar ocho kilos. Su estructura ósea es muy fuerte y está cubierto por una espesa capa de pelo muy suave. A primera vista el Maine Coon da un aspecto compacto.
» Extremidades: Las patas son de tamaño mediano y se caracterizan por tener una musculatura muy poderosa y fuerte.

» Es una de las razas felinas más propicias para compartir casa con niños o con personas mayores. Su carácter es tranquilo apacible y extremadamente fiel hacia sus dueños. También es muy curioso su comportamiento en la convivencia con otros animales como los perros, a los que se adapta a la perfección.
» Con respecto a la salud, algunos ejemplares presentan problemas de corazón y displasia de cadera. Afortunadamente, estas dolencias se van modificando en las actuales líneas de cría. Con respecto a los cuidados, lo más importante es el cepillado para evitar que se acumule la suciedad y eliminar el pelo muerto. La alimentación debe basarse en pienso seco y comida húmeda con altos índices de proteínas.

» Algunos consejos: El Maine Coon, a pesar de su apariencia tranquila, es un gran cazador debido a sus orígenes rurales. Además, sus piernas le hacen ser un corredor perfecto. Estas características provocan que agradezca enormente vivir en una casa con patio y poder estar en contacto con la naturaleza.
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