Imagina que tu perro regresa de un paseo y, semanas después, empieza a toser sin razón aparente. Parece cansancio, nada grave. Pero lo que está ocurriendo en su interior es silencioso y potencialmente serio: unos gusanos microscópicos colonizando sus pulmones y corazón. Es la realidad de esta enfermedad parasitaria que afecta a miles de mascotas cada año, especialmente en zonas cálidas y húmedas.
La buena noticia es que es totalmente prevenible. Con un tratamiento antiparasitario regular —ya sea mediante pipetas, pastillas o inyecciones— y algunos cuidados básicos, tu perro estará protegido. No es complicado, pero sí es importante no olvidarlo, sobre todo si viajas o vives en una zona de riesgo.
Te vamos a contar todo lo que necesitas saber para mantener a tu compañero a salvo: cómo se contagia, qué síntomas debes vigilar y cuál es la mejor estrategia de prevención según tu situación. Porque, créeme, prevenir es mucho más fácil que tratar.
Un repaso imprescindible por los enemigos invisibles que acechan a tu perro. Aquí descubrirás cuáles son los parásitos internos y externos más frecuentes, sus síntomas y por qué algunos son más peligrosos que otros.

Aunque nos enfocamos en perros, los gatos también sufren amenazas parasitarias similares. Todo lo que necesitas saber si tienes felinos en casa y quieres ofrecerles la misma protección.

La realidad es que estos parásitos no discriminan entre mascotas ni estaciones del año. Mantener un calendario de desparasitación, elegir el producto adecuado para tu perro y revisar regularmente su comportamiento son los tres pilares de una defensa efectiva. No te dejará indiferente saber que tu veterinario es tu mejor aliado en esto: consulta con él cuál es el protocolo más adecuado para tu zona geográfica y el estilo de vida de tu compañero.