Dentro de las variantes de la fisioterapia, una de las que más importancia y popularidad ha ganado en los últimos años es la referida a los animales. También conocida como fisioterapia veterinaria, su finalidad es la misma que la de la fisioterapia tradicional: mejorar el proceso de rehabilitación, en este caso de perros, gatos u otros animales. Se utiliza en aquellos que han sufrido lesiones, fracturas o traumas de diferentes tipos.
En la actualidad, muchas personas utilizan la fisioterapia veterinaria en perros y gatos, las mascotas domésticas más extendidas. Se reconoce a nivel internacional la eficacia de la fisioterapia veterinaria para prevención, curación y rehabilitación de muchas condiciones, enfermedades y lesiones que pueden aquejar a nuestras mascotas.
En una primera etapa, la fisioterapia veterinaria busca reducir el dolor que sienten nuestras mascotas. También puede utilizarse para disminuir la hinchazón y la inflamación, mejorar las condiciones generales para restaurar el movimiento y el funcionamiento normal del cuerpo del perro o gato, así como fortalecer músculos y articulaciones.
La supervisión veterinaria es fundamental para la fisioterapia en animales, y las áreas más comunes para su aplicación incluyen:
En otros cuadros y afecciones más comunes, como la tensión o atrofia muscular, los espasmos y las roturas de ligamentos cruzados también hay buenos resultados cuando el tratamiento veterinario se acompaña con fisioterapia. El objetivo de esta práctica es ayudar a mejorar la calidad de vida de la mascota y optimizar la recuperación lo más posible.
Existen veterinarios especializados en técnicas de fisioterapia animal, estos profesionales emplean técnicas manuales y cuentan con equipamiento fisioterapéutico especial para poner en práctica las distintas variantes de la rehabilitación física.
Este tipo de veterinarios se especializan en movilización de articulaciones y recuperación muscular. Trabajan buscando aliviar el dolor y restaurando el normal funcionamiento de los patrones de movimiento propios del gato o perro, logrando así una mejora sustancial en el comportamiento del animal posterior a una enfermedad o lesión.
Los tratamientos de fisioterapia veterinaria, al igual que la fisioterapia para seres humanos, debe comenzar lo más pronto posible de acuerdo al diagnóstico e indicación del médico veterinario. De esta forma, se reducen las posibilidades de secuelas o lesiones permanentes que le impidan a nuestra mascota recuperar la funcionalidad corporal completa luego de una enfermedad o lesión de magnitud importante.