
El guacamayo es un ave exótica con tonalidades vivaces y expresivas que cautiva a primera vista. Su inteligencia, habilidad para aprender y personalidad tranquila lo convierten en un compañero ideal para tu hogar. Estos loros son aves manejables y muy sociables que se adaptan bien a la vida en cautividad.
El guacamayo rosado es la especie más popular como mascota, aunque todas las variedades son excelentes animales de compañía. Su facilidad para aprender palabras y sus comportamientos originales te permitirán disfrutar de momentos divertidos e inolvidables con tu ave.

Las aves exóticas como el guacamayo fueron domesticadas hace miles de años, incluso antes que los perros. Los indígenas de Sudamérica, bajo el imperio Inca, criaban estos loros por su hermoso plumaje y su capacidad para imitar el lenguaje humano.
En la época precolombina, los guacamayos acompañaban a los nativos a las clases de enseñanza, donde aprendían palabras mediante la repetición. Pronto fueron considerados superiores al resto de los animales, y se organizaban competiciones de inteligencia entre diferentes comarcas para demostrar la sabiduría de estas psitácidas.

En su hábitat selvático, el guacamayo se alimenta principalmente de frutas y semillas. Cuando escasean estos alimentos, se desplazan hacia cultivos de maíz y otras plantas. También consumen insectos, especialmente cuando mordisquean la madera de los árboles para extraer parásitos.
Los guacamayos en cautividad se adaptan rápidamente a las pepitas de girasol, el pan con mantequilla y las verduras frescas. Para especies grandes, es especialmente beneficioso proporcionarles:
Estos alimentos no solo les proporcionan nutrientes, sino que también los entretienen al remover las cáscaras.

Los guacamayos viven siempre en grupo, desplazándose de un lugar a otro en bandadas. Producen una gran algarabía cuando están acicalándose, comiendo o tomando el sol juntos. Permanecen callados solo durante la crianza de sus polluelos.
La mayoría de los guacamayos habitan en huecos de árboles, anidando en parejas o en grupos que pueden superar la docena de ejemplares. Las hembras ponen un máximo de dos o tres huevos por gestación y se muestran muy agresivas con cualquiera que se aproxime al nido.
Por las mañanas, apenas amanece, abandonan el nido para reunirse con sus semejantes en un árbol. Permanecen en ese lugar hasta que el hambre los obliga a buscar alimento.

Cuando los guacamayos salen del cascarón están ciegos y sin plumaje. El plumaje comienza a brotar en la primera semana, momento en el que los polluelos abren los ojos y se les oscurece el pico.
Las plumas aparecen primero en la espalda, luego en la cola, cabeza y resto del cuerpo. Aproximadamente a las diez semanas alcanza el plumaje completo, pero no abandona el nido hasta cumplir alrededor de trece semanas de vida.
El sexo del guacamayo es difícil de diferenciar, ya que machos y hembras presentan características similares. Su pico se endurece rápidamente, adquiriendo una fuerza tal que puede cortar el dedo de una persona si se siente nervioso o furioso.
Sus articulaciones especiales les permiten trepar ágilmente por los troncos: tienen dos dedos en la parte delantera y dos en la trasera, lo que facilita su movimiento en los árboles.






La caza indiscriminada y el comercio ilegal han convertido a muchas variedades de guacamayo en aves en peligro de extinción. Los contrabandistas buscan activamente los lugares donde se concentran estas aves para cazarlas al por mayor.
La destrucción de los bosques tropicales donde habitan ha reducido drásticamente sus poblaciones. Algunas variedades, como el guacamayo azul, se han vuelto extraordinariamente escasas, con avistamientos cada vez más raros.
Es fundamental incentivar la reproducción y protección de estos coloridos loros para que sigan alegrado los paisajes naturales y nuestras viviendas. El guacamayo no es solo un loro decorativo, sino un animal inteligente y vivaz que merece ser preservado.
Elegir un guacamayo criado en cautividad como mascota contribuye a desincentivar el comercio ilegal y apoya los esfuerzos de conservación de estas extraordinarias aves.