
Los cachorros y gatos huérfanos son aquellos que carecen de atención materna suficiente para sobrevivir entre el momento del nacimiento y el destete. En estas circunstancias es preciso satisfacer las necesidades fisiológicas que normalmente brinda la madre, tales como humedad, nutrición, inmunidad, aseo, seguridad y estimulación social. Esta tarea puede estar a cargo de una nodriza o una persona.
Los cachorros y gatos recién nacidos deben permanecer en un ámbito cálido, sin corrientes de aire. Las incubadoras son ideales, pero pueden remplazarse por cestas o cajas de cartón con una base acolchada, absorbente y abrigada. Las mantas mullidas les proporcionan mucha seguridad.

Sin la madre, el recién nacido puede experimentar hipotermia, que lleva a la insuficiencia circulatoria y a la muerte. Debe suministrarse entonces calor artificial. Es preferible graduar la temperatura ambiente para que el recién nacido pueda desplazarse hacia y desde la fuente de calor evitando la hipertermia que provocaría deshidratación.

El estrés promueve el desarrollo neurológico y el aumento de peso. Los gatitos que no reciben estimulación social desarrollan conductas anormales (no exploran y se tornan agresivos). El contacto con los hermanos puede compensar la ausencia de la madre. Por lo tanto, es preciso determinar si los beneficios de la separación justifican los eventuales trastornos conductuales.

Es esencial efectuar un examen clínico minucioso del o de los recién nacidos y la madre, si es posible, para detectar la causa del abandono. Debe prestarse particular atención a problemas comunes como hipotermia, hipoglucemia, deshidratación y defectos congénitos. Si quedan a cargo de una nodriza, la supervisión es crucial para advertir problemas de conducta entre ésta, sus crías y los huérfanos.

La micción y la defecación voluntaria sólo se logran pasadas las tres semanas. Hasta ese momento, dependen de la madre. Los cuidadores deben estimular a los cachorros y gatitos, después de alimentarlos, frotando con suavidad la región perineal con un algodón o un paño humedecido.

Durante las dos primeras semanas de vida, los cachorros o gatitos deben evaluarse a diario. Deben estar bien hidratados, dormir sin sobresaltos, y aumentar de peso como los recién nacidos criados por sus madres. Es importante registrar la vigilia, la succión, el comportamiento general, la temperatura corporal, el peso y las deposiciones todos los días o más a menudo si se advierte debilidad o apatía.
Fuente de información: Foyel (La atención de cachorros y gatitos huérfanos)