Otitis canina: causas, síntomas y tratamiento
La otitis externa en perros inflama el conducto auditivo y puede ser causada por ácaros. Identifica secreciones oscuras y picazón para actuar rápido.
Otitis canina: qué es y cómo afecta a tu perro

La otitis canina es la inflamación del conducto auditivo externo en perros, una dolencia frecuente que afecta principalmente a razas con orejas grandes y caídas. El conducto auditivo está formado por un tubo cartilaginoso revestido de epitelio que se extiende desde el pabellón auricular hasta la membrana timpánica, presentando una porción vertical más larga que posteriormente cambia de dirección.
Esta infección puede ser muy incómoda para tu mascota y, si no se trata adecuadamente, puede cronificarse y causar problemas más graves.
Causas principales de la otitis en perros
Parásitos y otros agentes desencadenantes
El Otodectes cynotis es el parásito más frecuente causante de otitis en perros, especialmente en animales más jóvenes. Este ácaro es muy contagioso y provoca irritación del conducto auditivo, generando una secreción de color marrón-negruzco característica.

Otros factores que pueden iniciar la otitis incluyen cuerpos extraños en el oído, traumatismos, reacciones alérgicas, trastornos de la queratinización y afecciones autoinmunes.
Bacterias, levaduras y hongos que agravan la inflamación
Los factores perpetuantes son aquellos que mantienen y empeoran el proceso inflamatorio. Las bacterias más comunes son la Staphylococcus spp. y la Pseudomonas aeruginosa, responsables de la mayoría de las infecciones secundarias.
Las levaduras, principalmente la Malassezia pachydermatis, también son muy frecuentes. Ocasionalmente, pueden aparecer hongos de los géneros Aspergillus, Trichophyton y Microsporum, complicando el cuadro clínico.
Factores de riesgo: razas y anatomía predispuestas

Cualquier anormalidad anatómica que altere el microclima del conducto auditivo facilita la aparición de otitis. Las razas con orejas grandes y caídas como el Cocker Spaniel o el Basset Hound tienen mayor predisposición debido a varios motivos:
- Excesiva cantidad de pelos en el conducto auditivo
- Aumento de la humedad dentro del oído
- Dificultades para la ventilación natural
- Hábitos inadecuados de limpieza
La otitis suele aparecer entre los 3 y 7 años de edad, aunque puede presentarse a cualquier edad.
Síntomas y signos clínicos de la otitis canina
Cambios progresivos en el conducto auditivo
En las fases iniciales, el conducto aparece irritado, seguido de congestión y edema. También aumenta significativamente la cantidad de cerumen. Si la infección se cronifica sin tratamiento, puede originar una obstrucción completa del conducto auditivo.

Comportamiento y síntomas que notarás en tu perro
El prurito es el síntoma más frecuente, manifestándose con sacudidas constantes de la cabeza y rascado intenso de las orejas. Si la afección es unilateral, tu perro puede inclinar la cabeza hacia el lado afectado.
En razas de orejas erectas, notarás que las orejas comienzan a caer lateralmente. Los cambios de comportamiento y manifestaciones de agresividad son frecuentes en perros con dolor en la zona.
Secreciones y olor característicos
Aparece un aumento notable de secreción con acumulación de cerumen y exudados. El color de los exudados varía según el agente causal:
- Amarillo claro: infecciones por estafilococos
- Amarillo intenso con úlceras: Pseudomonas aeruginosa
- Chocolate pardo: Malassezia
- Marrón negruzco: otitis parasitarias
En las infecciones graves, el olor puede ser rancio o putrefacto. La pérdida de audición también es posible en afecciones avanzadas.

Diagnóstico y tratamiento de la otitis
Cómo tu veterinario diagnostica la otitis
El diagnóstico es generalmente sencillo, realizándose en base al historial clínico y al examen físico. Es fundamental realizar una otoscopia de ambos oídos, comenzando por el supuestamente sano para comparar.
Si existe exudado, es imprescindible tomar una muestra para realizar un estudio citológico que identifique el agente causal.
Tratamientos efectivos para tu perro
El tratamiento debe ser integral y englobar varios aspectos. La limpieza del canal auricular en la primera consulta es esencial, eliminando detritus, exudados y cuerpos extraños.

Posteriormente, se mantiene una limpieza periódica junto con medicamentos otológicos que ayudan a eliminar los diversos agentes causantes de la inflamación, como gotas antibióticas o antifúngicas específicas.
En casos de otitis muy intensa, puede ser necesaria una antibioterapia sistémica. También se recomienda tratamiento sistémico cuando el agente causal es el Otodectes cynotis, para evitar que el parásito se disemine por la superficie corporal del animal.
El seguimiento veterinario es crucial para garantizar que la otitis se resuelva completamente y evitar complicaciones a largo plazo.