
La semana pasada se celebró en Madrid el 'VII Congreso Animales de compañía: Fuente de salud' que organiza la Fundación Affinity. Durante la reunión, expertos en el campo de la terapia asistida con animales, en su mayoría con perros, contaron sus experiencias.
La Terapia y Educación Asistida por Animales de Compañía (TEAAC) intenta ayudar a personas que presentan cuadros de ansiedad, depresión, demencias y retrasos intelectuales a través del contacto con los animales de compañía. Puesto que para muchos tener una mascota es una forma de poder socializar, al encontrar un tema común con otras personas. Por supuesto, la terapia con animales en ningún caso sustituye a la medicina tradicional.

La experiencia de convivir con mascotas en las residencias geriatricas cuenta con apenas una década de vida en nuestro país. El centro pionero se encuentra en Reus (Cataluña). Su coordinador, Francesc Fernández, nos explicó como hace doce años llegó una pareja de Golden Retriever, gracias a ellos se han llevado a cabo terapias de grupo y se ha mejorado la comunicación entre los residentes, así como su sentido de la responsabilidad.
En este sentido una de las experiencias en España la encontramos en Orense. Sira Feijóo, psicóloga y responsable del proyecto, nos explicó que, para desarrollar la experiencia se seleccionaron a siete presos con problemas de depresión y de falta de comunicación. Después de dos años, los reclusos han mejorado su estado de ánimo, son capaces de mantener relaciones sociales estables y se han vuelto más responsables y ordenados al tener que cuidar de los perros.


Esta hipótesis fue refutada por la 'Asociación Madrid Felina', que a través de una red de voluntarios recoge gatos abandonados hasta su adopción. La mayoría de las participantes son mujeres mayores que se han quedado solas y encuentran en estos animales una solución a su soledad.


Asimismo, la llegada de dos ejemplares de labrador y Golden Retrevier al 'Centro de San Juan de Dios' en Madrid, hizo que personas con retraso mental leve y moderado se adaptarán al centro, se hicieran responsables de las tareas de los perros y, por último, mejoraran sus relaciones sociales, tanto con los residentes como con las personas ajenas al mismo.


Otro ejemplo es la Fundación Contacto, que trabaja con perros en dos hospitales en Colombia. El director del proyecto, Juan Carlos Salazar, explicó que "el objetivo es ayudar a personas, muchas de ellas en fases terminales, en el plano psicológico". Según él, "para ellos es muy gratificante la visita de los perros, porque les ayudan a evadirse de su dura realidad".
La causa de esa inadaptación es la mala elección de la raza y una nula educación del animal. Por todo ello, desde su punto de vista debemos hablar con un experto antes de decantarnos por una determinada raza. Según sus palabras: "nunca debemos guiarnos por las modas, como por ejemplo en la década de los 90 cuando muchos se decantaron por los perros nórdicos o, en la actualidad, el auge del Bulldog Inglés que tiene una salud muy delicada".
En conclusión, la terapia asistida con animales puede ser una herramienta muy eficaz, pero necesitamos que sea desarrollada por profesionales del campo de la psicología, la medicina y la psiquiatría. Asimismo, para llevarla a cabo debemos acudir a expertos en adiestramiento y veterinaria para hacer un estudio del tipo de animal y de la raza más adecuada.
