Seguro que como gatero, alguna vez te has hecho la pregunta, el microchip de identificación en gatos ¿es realmente tan necesario?.
Si acabas de hacerte cargo de un gato, por medio de una protectora, un criador o una tienda, siempre tendrá (o debería) tener ya implantado el microchip. Pero puede darse la circunstancia de que tú mismo hayas recogido de la calle un gato o te lo haya cedido/regalado un particular. En ese caso es muy posible que tu gato no tenga microchip y tengas que decidir en si es o no necesario.
Según estudios de la Fundación Affinity, solamente el 4% de los gatos recogidos por las protectoras, estaban identificados, puedes ver una infografía de los datos del 2020 aquí.
Muchos propietarios, siguen sin entender la importancia del microchip y por eso en este post te voy a explicar:
En pocas palabras, es un modo de identificación para tu gato, en el que se utiliza un implante subcutáneo, también llamado transponder o transpondedor.
En dicho implante, figura un número único, que se asocia a una base de datos donde figuran tus datos de contacto.
La mayoría de los implantes de microchip contienen tres elementos:
1. Un “chip o circuito.
2. Un inductor de bobina.
3. Un condensador.
El microchip, es un dispositivo electrónico (RFID pasivo), encapsulado en biocristal, marcado con ácido o cristal con una capa de polipropileno, más o menos del tamaño de un grano de arroz, en el que se encuentra previamente grabado un número único e inalterable, que identifica al gato como si de un DNI se tratara.
El microchip está preinsertado en un inyector estéril de un solo uso (su propio aplicador) y con una ristra de etiquetas identificativas con el número del microchip y el código de barras que lleva grabado en su interior.
Es indoloro e invisible, además es permanente y no puede ser extraído, alterado o destruido.
Al pasar el lector (escáner) este emite ondas de radio de baja frecuencia sobre el gato, de forma totalmente indolora para él, y cuándo es localizado, el chip se “activa”, utilizando la energía del escáner, (técnica de inducción).
El microchip devuelve la onda de radio detectada y escáner interpreta la señal convirtiendo los datos binarios en datos decimales de forma se pueden leerse por medio de un código en la pantalla de cristal líquido del lector.
Puedes encontrar básicamente, tres tipos de microchips.

Estos son microchips, de tamaño normal digamos que ni pequeños ni grandes. Son los más usados en las clínicas mixtas (perros, gatos y animales exóticos).
Estos son ideales para gatos, ya que por su tamaño son los menos traumáticos a la hora de insertarlos.
En España podemos encontrar dos modelos.
Los microchip térmicos, suponen una ventaja extra, especialmente para los gatos, que por lo general se estresan mucho con la toma de temperatura rectal.
Este tipo de microchip tiene un biosensor de temperatura integrado, lo que permite leer simultáneamente la temperatura de forma rápida y no invasiva, y además el número de identificación de tu gato. Es especialmente útil, en caso de la monitorización de la temperatura durante una cirugía y en las hospitalizaciones, ya que cualquier cambio de temperatura, es detectado de forma instantánea.
Este microchip, mide la temperatura subcutánea del gato, que es diferente de la temperatura rectal, pero en condiciones normales, la diferencia suele ser inferior a ± 0,75ºC.
El lugar de implantación donde mayor correlación existe con la temperatura rectal es el espacio interescapular, por eso estos microchips es mejor no ponerlos en el lado izquierdo del cuello, sino en el centro. Hay que esperar 48 horas tras la implantación para que la detección de temperatura sea fiable.
Biotherm®, es el único microchip térmico comercializado en nuestro país.
El microchip de identificación en gatos que elijas, debe cumplir con la norma ISO.
El Comité Internacional de Registro Animal (International Comittee for Animal Recording, ICAR) es un organismo responsable, entre otras cosas del cumplimiento de los productos de RFID con la norma ISO 11784/85.
En realidad se considera que no, ya que los riesgos son mínimos y los beneficios sobrepasan con creces los riesgos.
Básicamente serían:
Has llegado a la pregunta del millón
Porque SÍ sale de casa, una cosa es que no lo tengas suelto, algo nada recomendable, (además de ilegal) y otra que des por sentado que tu gato no sale de casa.
Aunque solo sea para ir al veterinario, el gato sale y puede perderse.
Además siempre cabe la posibilidad de que ocurran accidentes, en los que quizás no has pensado, que den lugar a que el gato salga de casa.
La normativa en cuanto a identificación, se rige en España por las Comunidades Autónomas.
En la actualidad es obligatorio en:
En el resto, es recomendable.
En las que es obligatorio, hay que implantarlo antes de los 3 meses de vida o en su defecto, al mes de hacerte cargo de un gato que no lo tiene.
También es obligatorio en algunas situaciones, por ejemplo:
Existen diferentes tipos:
1. Por Comunidad Autónoma.
2. Nacionales.
3. Internacionales.
Cada base de datos, funciona de forma independiente y puede solicitar, a la hora de registrarlo, una información u otra, pero básicamente en todas funciona más o menos así.
Los datos que puedes consultar, dentro de cada base de datos son:
Solo el veterinario puede poner y registrar el microchip, y solamente los veterinarios autorizados a ello.
Puedes ver un listado de Veterinarios autorizados en la base de datos de microchip de cada Comunidad Autónoma.
Mi recomendación es que primero decidas que tipo de microchip quieres poner a tu gato, si de tamaño normal, mini o término y en base a eso llames a los veterinarios de tu zona para ver cuál dispone del tipo de microchip que has elegido (no todos utilizan los tres tipos) o si tienes un veterinario favorito, que no tiene el microchip que quieres, solicitar que lo pida para ti.
Una vez que has encontrado al veterinario que lo tiene, pides hora y vas con tu gato y su cartilla de vacunación o pasaporte, no es necesaria ninguna preparación previa, ni estar en ayunas ni nada de nada, ya que es un pinchazo subcutáneo, que si el veterinario tiene la habilidad necesaria, el gato ni se va a enterar.
Una vez le ha introducido el microchip, en el lado izquierdo del cuello, o en el central, pasará el lector para asegurarse de que está activo y todo correcto.
En la cartilla o pasaporte, indicará en qué zona ha colocado el microchip. Después tendrás que rellenar un documento con tus datos y firmarlo .
Con ese documento y esos datos el veterinario lo inscribirá en la Base de datos que corresponda.

El microchip es un procedimiento rápido y relativamente indoloro, parecido a la molestia que pueda sentir el gato al ponerle una vacuna.
El que sea más o menos doloroso o molesto, depende de varios factores:
Lo normal es que se ponga sin anestesia, pero en algunos casos el veterinario puede decidir utilizar una crema anestésica tópica en la zona de inoculación o si va a realizar alguna cirugía, por ejemplo la esterilización, aprovechar ese momento para ponerle el microchip, cuando esté bajo anestesia.
Dependiendo de la Comunidad Autónoma, podría llegarte por correo ordinario una tarjeta de identificación con los datos de tu gato en el registro.
En Madrid por ejemplo, no te envían nada, sencillamente el veterinario te dará una tarjeta roja donde se pega el código de barras del microchip.

En Cataluña, aparte de la tarjeta con sus datos, te envían una placa con un código QR, de forma que con cualquier móvil, puedan conocer el número de chip y buscarlo en la base de datos.
En Madrid, también te dan una chapita, igual de cutre que la tarjeta.

Depende del veterinario, el tipo de microchip de identificación en gatos y de la Comunidad Autónoma, pero ronda de media los 30 euros.
Poner el microchip implica pagar por:
Como ya has visto, tus datos van unidos al código que va grabado dentro del microchip del gato, por tanto si lo recoge la policía local, una protectora, o cualquier persona que lo lleve a un veterinario, al pasar el lector de microchip y con ese número, acceder a la base de datos, te localizarían para que pudieras recuperarlo.
Si el gato fuera encontrado en otra comunidad autónoma, su microchip no aparecerá como dado de alta en la base de datos de esa comunidad, pero por medio de REIAC, que es la base de datos Nacional, sólo con el número de microchip, ya se podría conocer, dónde está registrado y tus datos de contacto.
En algunas bases de datos, por ejemplo en Madrid, tienen un apartado llamado Declaración de Extravío de Animal, desde el cuál, cambias el estado y aparece como DESAPARECIDO. Es importante que si tu gato se pierde, realices esta gestión y cambies el estado, ya que de no ser así y tu gato es encontrado, sería considerado ABANDONADO.
Artículo 4, definiciones.
Punto 4. Animales abandonados: se considera animal de compañía abandonado todo aquel que pudiendo estar o no identificado de su origen o propietario, circule por la vía pública sin acompañamiento de persona alguna y del cual no se haya denunciado su pérdida o sustracción, o aquel que no sea retirado del centro de recogida por su propietario o persona autorizada en los plazos establecidos en esta Ley.
Punto 5. Animales perdidos o extraviados: aquellos animales de compañía que, estando identificados o bien sin identificar, vagan sin destino y sin control, siempre que sus propietarios o poseedores hayan comunicado el extravío o perdida de los mismos. En caso de animales identificados, deberá haberse comunicado la pérdida al Registro de Identificación de Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid.
Si se considera ABANDONADO, obviamente te multarían por abandono, que supone una infracción denominada muy grave que conlleva una multa de 9.001 euros a 45.000 euros.
El microchip es sin duda la mejor opción y no hay nada que pueda sustituirlo, lo que sí puedes es utilizar otros métodos para potenciar su localización, pero siempre serán por medio de un collar, lo cual no suele ser muy recomendable en gatos, salvo para situaciones puntuales, por ejemplo, si vas ha realizar algún viaje.
Los collares pueden producir ahogamientos, si el gato queda enganchando en algo, y en caso de ser antiahogamiento se podrán soltar y seguirás en las mismas de cara a identificarlo.
¿Y eso del tatuaje en la oreja? es un método ya obsoleto, que consistía en marcar en las caras internas de las orejas con un código de números y letras, con tinta negra. Este método era muy doloroso, por lo que era necesario realizarlo bajo anestesia general.
# Las actuales opciones al microchip serían, básicamente distintos dispositivos colgados a un collar o arnés.
Utilizar el microchip de identificación en gatos, además de recomendable sí o sí, es un dispositivo obligatorio por Ley en varias Comunidades Autónomas en España y seguramente en el futuro, en todas.
No supone prácticamente ningún riesgo de salud para tu gato, ni el ponerlo ni el llevarlo y los pros como puedes ver, compensan con mucho los contras, que básicamente sólo hay uno, que hay que ir al veterinario para ponerlo y pagar. El resto, todo ventajas.
El tipo de microchip que recomiendo para gatos, es el térmico o los minis.
Así que si aún te lo estás pensando, no esperes a que pase algo y tengas que arrepentirte.
Si te ha gustado, no te cortes y comparte.
Para añadir algo, quejarte o cualquier manifestación por tu parte, ya sabes, deja tu comentario sin ningún pudor.
Besos mil
The post appeared first on Formación Felina.