Se entiende por perros de asistencia aquellos adiestrados para ayudar a personas con algún tipo de minusvalía o problema de salud. Pueden servir a personas ciegas o con visibilidad reducida, personas con problemas de oído, minusválidos con movilidad reducida, autistas, enfermos psiquiátricos, incluso acompañar a algunas personas para detectar de forma temprana los ataques epilépticos o la hipoglucemia… Los perros de asistencia o servicio son perros de trabajo, no mascotas. Legalmente, solo se considera perro de asistencia aquél que proporciona ayuda a personas con una discapacidad reconocida, y como tal tendrá derecho a acceder a todas aquellas áreas donde pueda acceder el público en general, incluidos hospitales y medios de trasporte. En EEUU existen también los llamados ‘perros de apoyo
El entrenamiento de los perros de asistencia empieza muy temprano, incluso antes de su nacimiento, pues aunque cualquier perro puede llegar a ser de asistencia, el entrenamiento para ello es muy largo y costoso, así que la selección inicial es muy estricta. Las razas más comunes son Labrador, Pastor Alemán y Golden Retriever, pero en realidad cualquier raza o mezcla podría ser un buen perro de asistencia.
Las cualidades psicológicas necesarias para que un perro llegue a ser un buen perro de servicio son entrenabilidad, carácter tranquilo y buen temperamento, mientras que físicamente necesitan gozar de buena salud y estamina. La preparación de un perro de asistencia puede empezar tan pronto como antes de nacer, seleccionando aquellos progenitores cuyas aptitudes son óptimas para ejercer la labor. Una vez han nacido, los cachorros serán sometidos a estimulación temprana, que aumenta su capacidad de aprendizaje, la conducta de juego y exploratoria y la tolerancia al estrés así como su conducta gregaria interespecífica (en este caso con personas).
Una vez los cachorros son destetados, comienza lo que se denominaría el período de socialización, durante el cual el animal deberá ser expuesto a todos los posibles estímulos a los que se enfrentará en el futuro. Así, tendrá que perder el miedo a ruidos explosivos, tráfico, muchedumbres, música estridente… y ser capaz de interactuar con personas y otros animales desconocidos sin miedo. En esta época, los futuros perros de asistencia deberían entrar en contacto con gente con la que finalmente terminarán trabajando, pues la forma de interactuar de esas personas no es la misma, y muchas veces no se mueven ni hablan como lo hace la mayoría, y el perro no debería desconocer ese tipo de conductas. Así, por ejemplo, durante esta época, un perro que va a ser entrenado como perro de asistencia para niños autistas debería enfrentarse a los gritos, trato rudo y conductas estereotipadas que muestran estos niños. Durante todo el período que va desde el destete hasta la madurez sexual el animal aprenderá la base para que luego, con el adiestramiento adecuado, pueda llegar a ser un animal excepcional.
En 1936 surgió el término desobediencia inteligente en el adiestramiento de perros-guía. Este término hace referencia a que en determinadas situaciones, el perro de servicio tiene que diferenciar la orden que le está dando su dueño y la decisión correcta para la integridad de éste. Así, por ejemplo, un perro-guía se negará a seguir la orden de continuar que le puede dar su dueño si el semáforo todavía está en rojo para los peatones. Adiestrar a un perro a ser capaz de juzgar las distintas situaciones y proceder de la mejor forma para su dueño es una labor difícil, con un ratio de fracaso muy alto. Por esta razón la mayoría de los centros de adiestramiento de perros de servicio tienen listas de espera.
Tipos de perros de asistencia
De forma amplia, se podrian diferenciar varios tipos:

La próxima vez que veas un perro de servicio, aprecia su labor pero no le distraigas. Está trabajando.
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