Cuando una persona se para a pensar en perros y embarazo, la mayoría no ven compatible este binomio.
La llegada de un bebé es un acontecimiento emocionante para una pareja y su hogar.
Los hogares están conformados, no sólo por la pareja; también es muy común tener un perro en casa al que quieren mucho.
Gran cantidad de mujeres pasan años con una mascota queriéndola y cuidándola como parte de la familia pero, de un día para otro, se anuncia que pronto llegará un nuevo miembro: un bebé.
Es en ese momento dónde llegan miles de dudas, pero la que más nos preocupa es esta: ¿qué hago con mi perro?
Es habitual que las mujeres embarazadas sientan miedo de que su embarazo se vea afectado por la presencia de su perro pero no deben preocuparse, siempre y cuando se tome el control de la situación desde el inicio.
Organizarse para la llegada de un bebé no es fácil.
Con solo semanas de embarazo muchas mujeres se preguntan: ¿el perro aceptará al bebé?, ¿cómo se comportará con su llegada?
Son demasiadas preguntas pero, lo más importante es entender que un perro es una responsabilidad, y no algo que se puede desechar como un simple juguete roto.
Un perro es parte del hogar, de la familia.
Por lo tanto, tomando en cuenta algunas medidas, no debe existir ningún problema durante el embarazo y el perro.
Las futuras madres sufren durante el embarazo cambios de humor, se sienten más sensibles, lloran, o sienten extrema felicidad; cada una es diferente.
Aquellas embarazadas que tienen un perro en casa pueden sobrellevar cada cambio con más facilidad.
Un perro brinda compañía, alegría, cariño; y eso es favorable para que la mujer embarazada se sienta bien y feliz.
Además, un perro nunca falla, siempre estará presente sin importar lo que pase.
Los principales beneficios de tener un perro durante el embarazo son:
Un estudio ya comprobó éstos y más beneficios de las embarazadas que convivían con perros.
Los perros son muy cariñosos, obedientes e inteligentes. Es por ello que será muy fácil enseñarles que pronto llegará un nuevo miembro a la familia.
Una manera de lograrlo es que su rutina no se vea afectada.
Todo debe ser igual o mejor que antes, sin embargo, es recomendable que en medio de esa rutina el perro se familiarice con el futuro cambio.
Dejar que el perro tenga contacto contigo será fundamental para que entienda que están ocurriendo cambios.
Los perros tienen un instinto especial, y seguro, entenderá todo lo que está ocurriendo.
Durante el embarazo es el momento perfecto para que el perro entienda qué puede y qué no puede hacer. Enséñale con cariño y paciencia.
Debes ser siempre la misma. El perro no puede sentir que no lo quieres o lo rechazas. Ellos sufren también.
Debes mantener la misma relación con él, en todo momento. El perro también es parte de la familia, y cuando llegue el bebé, debe seguir sintiendo que forma parte de esa familia.
Las mujeres embarazadas deben tomar ciertas precauciones durante el embarazo. Si tienen un perro, y es grande, deben tener cuidado de alguna caída o un golpe.
Se debe evitar jugar de forma brusca.
Si el perro es grande, procura que alguien más se encargue de pasearlo.
De igual manera, evite acercarte a él en los momentos de alegría extrema, para evitar que te lastime sin querer.
En este caso, alguien más lo puede pasear, pero puede tranquilamente caminar junto a él para que sienta que sigues ahí.
El perro necesita cariño, ese amor que le das todos los días. No obstante, cuando llegue el bebé no tendrás tiempo suficiente y el perro puede sentirlo.
Para evitar que sienta un poco esa ausencia, tu pareja o alguien más en casa debe acercarse más a él, que sienta que lo cuidan y lo quieren.
Su olfato es el arma más poderosa. Permite a tu perro que huela la cuna, los pañales, las mantitas, la colonia, etc., antes de su llegada, así esos olores no le resultarán extraños una vez el bebé pase por la puerta de casa.
El cuidado de un perro es una rutina diaria, desde darle la comida adecuada, hasta mantenerlo limpio, es responsabilidad del adoptante.
Cuando la mujer está embarazada es momento de que esa rutina se refuerce.
La higiene correcta del perro es muy importante para garantizar la salud de la mujer embarazada, entre otros factores importantes que no
se deben olvidar.
Que tenga todas sus vacunas al día es necesario para que tenga un sano contacto con la mujer embarazada, pero también, cuando el bebé nazca.
Los bebés no tienen el sistema inmune desarrollado en su totalidad, y así, se protegen antes de nacer y al momento de llegar a casa.
El perro debe estar totalmente sano durante el embarazo, y después. Lo recomendable es llevarlo una vez al año para control.
Es recomendable que el perro conozca algunas órdenes sencillas. Tendrás suficiente tiempo para enseñárselas.
Si ya las domina, mucho mejor. Algunas órdenes son: sentarse,
estar quieto, atrás y tumbado o acostado.
Al dominar esas órdenes se garantiza un mejor control, durante y con el bebé en brazos. Es beneficioso tanto para el perro como para la
mujer embarazada.
Es importante cortarle las uñas al perro con regularidad, para mantenerlas limpias y seguras.
La limpieza en el hogar es un factor clave. Sobre todo en el lugar donde duerme y pasa más tiempo el perro.
Durante los meses de embarazo, el tiempo de preparar al perro para la llegada del bebé ha sido suficiente, pero cuando llega el día; llega también el miedo:
¿Cómo será el encuentro entre el perro y el bebé?, ¿Lo aceptará? No hay nada que temer si estás embarazada y tienes un perro.
Como adoptante de una mascota debes conocerla bien, saber cómo actúa cuando está feliz, cuando tiene hambre, o cuando quiere pasear.
Todo es parte del proceso de tener un perro. Conociéndolo bien, será más fácil adaptarlo o prepararlo para la llegada del futuro bebé a su espacio.
Recuerda que quizás llevas años conviviendo exclusivamente con el perro, ahora todo será muy diferente, pero no tiene por qué ser una mala experiencia; sino todo lo contrario.
Si amas al perro como él a ti, bastará conocerlo para que el cambio sea favorable para todos.
Algunas recomendaciones:
Para ayudar a que el perro asocie la llegada del nuevo bebé como algo bueno, es recomendable ayudarlo a hacer esa asociación.
Una manera efectiva es: Hacerle cariño al perro mientras el bebé está cerca, pero cuando el bebé esté dormido mantenerlo un poco alejado.
Así se puede fomentar la asociación positiva con el bebé y el nuevo ambiente familiar en el que debe estar el perro.
Algunos expertos han manifestado que otra manera de crear ese acercamiento antes de la llegada del bebé, es con un bebé de juguete.
La mujer embarazada puede simular delante del perro que tiene a un bebé, como si fuera de verdad.
De esa forma el perro puede observar que hay algo diferente, pero que en realidad todo sigue igual.
Observa cómo se comporta el perro con otros niños.
Sin duda será una pista para determinar su comportamiento con el bebé.
Si no es muy sociable, es momento de ayudarlo a cambiar. Para estos casos, lo más recomendable es buscar apoyo y asesoría de un profesional que se encargue de ayudar al perro en su comportamiento.
Antes de presentarle al bebé, es aconsejable presentarle una ropa con su olor.
Dejarlo que olfatee hará que el encuentro sea más fácil. También es recomendable que se familiarice con las cosas del bebé.
Luego de permitir que el perro olfatee la ropa usada del bebé, llega la presentación.
Recuerda, si el perro es muy grande, es mejor que alguien lo sostenga en ese momento.
Es aquí donde la rutina debe seguir e implementar algunos cambios. Vale resaltar que no solo los cambios son para el perro, son para toda la familia.
Juntos verán buenos resultados.
El abandono del perro no debe ser nunca una opción. Hay que seguir con constancia y esperar.
En otras palabras, el perro es y será siempre tu mejor amigo. Nunca lo abandones por ningún motivo, ten paciencia; y con la llegada del bebé, serán una familia feliz y completa.