
Perros y lobos son parientes muy cercanos y comparten con ellos una genética muy similar, tanto que podría considerarse como prácticamente iguales.
Esto no solo ocurre por sus similitudes físicas que pueden ser mejor apreciadas en ciertas razas como el Perro Lobo Checoslovaco, aunque también hay diferencias físicas y de comportamiento notables que hacen precisamente la diferencia entre unos y otros.
En el presente artículo te daremos algunos indicios y claves para poder conocer mejor las semejanzas y diferencias entre perros y lobos y poder así determinar los rasgos y aspectos que los hacen semejantes y diferentes a la vez, entre otros datos interesantes.
Tanto perros como lobos pertenecen a una misma categorización dentro del sistema de nomenclatura zoológico.
La especie Cannis Lupus, en la que entran todos los lobos y todas las especies de perros domésticos, cuya subespecie es denominada Canis Lupus Familiaris.
Dentro de la especie que engloba a los lobos se pueden encontrar clasificaciones específicas de los distintos tipos de lobos salvajes, entre los que se encuentran los lobos euroasiáticos, el lobo ibérico y el lobo ruso.

Existen diferencias de tipo físico importantes entre perros y lobos que son las que permiten formar un criterio de clasificación y diferenciación muy claro y marcado.
Entre ellas, las más importantes que podemos observar, son:
En cuanto a los comportamientos de los lobos, hay diferencias importantes en los comportamientos entre ellos y los perros, de las cuales las más importantes que podemos mencionar para tener en cuenta, son las siguientes.
Los lobos suelen ser mucho más desconfiados de su entorno y los otros animales con los que entran en contacto.
Esto se debe a su estilo de vida en el que deben valerse por sí mismos para mantenerse seguros en los bosques donde habitan y que comparten con tantos depredadores.
En ese sentido, se muestran mucho más hostiles y territoriales, incluso entre otras manadas.
En cuanto a los perros, estos han desarrollado un sentido de socialización único, el cual es derivado del entrenamiento y capacitación que han obtenido de los humanos a través del paso del tiempo, llegando a depender en gran medida de ellos para poder sobrevivir.
Estos animales han desarrollado una estructura jerárquica y familiar mucho más compleja para funcionar de manera más optima a la hora de conseguir alimentos y protegerse en la manada frente a amenazas externas.
Además, no han desarrollado un lenguaje basado en ladridos como el perro, utilizando el aullido, gruñido, etc. como sistema de comunicación verbal.
Tienen un excelente olfato, el cual les permite cazar con gran facilidad, sobre todo, en la noche.
Pueden oler a su presa incluso antes de poder llegar a verla.
Como hemos comentando anteriormente, su manera de comunicarse es a través de gruñidos y aullidos que pueden ser escuchados a muchos kilómetros de distancia.
Estos normalmente indican el dominio del territorio.
Se establece una pareja dedicada exclusivamente a la reproducción y crecimiento de la manada, la cual se mantiene unida hasta la muerte o desaparición de alguno de los miembros que la conforman.
Tienen un instinto depredador que les permite sobrevivir en estado salvaje bajo condiciones de vida extremas.
Llegan incluso a evitar la reproducción cuando hay escasez de alimentos, teniendo un sentido de precaución y previsión muy desarrollado.
Cazan en manada y siempre encuentran a la presa más débil o incluso que esté enferma.
Una vez detectada, entre todos la rodean y se preparan para matarla.
Existen diferentes especies de lobos pero el más común es el llamado lobo europeo, o también conocido como lobo gris, por su pelaje grueso del mismo color.


Una de las características en cuanto a la alimentación que no cambió tras la domesticación por parte de los humanos es que los perros mantuvieron una dieta, si no exclusiva, muy carnívora.
Por ese motivo, es esencial para los perros consumir carne de manera constante y regular.
No obstante, esta cualidad la han variado en proporción y contenido, al consumir otros productos en variedad y cantidades diferentes a las que se encuentran en la naturaleza.
Todo esto ha hecho que su fisionomía se modifique a través de los siglos.
Por ejemplo, los perros ahora son capaces de digerir el almidón, capacidad que no disponen los lobos.
De igual manera, los lobos serían incapaces de absorber los nutrientes que hoy en día disponemos para los perros, lo que generaría enfermedades e incluso muerte por desnutrición, aunque consuman grandes cantidades.
Nota interesante: Los lobos alcanzan su madurez sexual y reproductiva a los 2 años de edad, mientras que los perros son capaces de hacerlo antes.
En el caso de los lobos, los períodos reproductivos son mucho más restrictivos, debido a que dependen de la estación y por eso pueden reproducirse solo entre los meses de enero a abril.
Por lo tanto, se da una camada por año, siempre y cuando tengan las condiciones alimenticias y climáticas necesarias para tal fin.
En cambio, el perro puede llegar a tener dos camadas por año.
Hay varios aspectos que aún comparten los perros que no se han erradicado de su comportamiento con los lobos, entre los que se encuentran:
Otros:
Hace alrededor de doce mil años aparecieron los primeros perros domésticos por el acercamiento y adopción de los lobos que realizaron las personas.
Lo cual se hizo con la finalidad de obtener su ayuda como guardianes y guías del ganado que comenzaban a dominar.
A cambio, el ser humano les ofreció alimento y un lugar donde abrigarse ante las inclemencias del clima, obteniendo beneficios para ambos que ayudaron a su supervivencia como especies.
De todo eso, nació una amistad y compañerismo que aún podemos ver en nuestros días, por eso es que se dice que el perro es el mejor amigo del hombre.
De esta unión surgieron unas 400 nuevas especies de razas de perros, de las cuales, muchas nada tienen que ver con aquellos lobos corpulentos y salvajes.
A medida que avanzó la civilización humana, las funciones originales de los perros como lo era el pastoreo y ser guardianes, fueron perdiendo la importancia y necesidad fundamental pasando a cumplir funciones de compañerismo y como miembros de la familia humana.
Incluso, a finales del siglo XX y principios del XXI se les asignaron otras funciones novedosas, como perros terapeutas, de asistencia a personas mayores o con diversas discapacidades.
El comportamiento de los lobos es muy diferente al de los perros y además no están acostumbrados a la convivencia con humanos, por lo tanto, no es posible su domesticación.
Se requieren muchas generaciones que sean criadas y entrenadas para lograr esta compenetración y sincronización entre las necesidades de ambos.
Ciertos estudios han llegado a la conclusión de que los lobos son capaces de establecer ciertas relaciones con los humanos, pero nunca podrán entregarse a ellos completamente ni convivir bajo las mismas reglas, debido a que tienen sus propios esquemas de manada muy marcados y establecidos.
Gracias a un estudio realizado por Monique Udell, de la Universidad de Oregón, el cual consistía en colocar en una caja especialmente diseñada un premio para el animal que pudiera abrirla, se lograron interesantes resultados.
Para el estudio se escogieron 10 lobos y 20 perros diferentes, entre domésticos y de refugios de animales.
De los resultados que se obtuvieron, se pudo observar lo siguiente:
Sin duda ninguna, esto demuestran que los lobos son animales mucho más independientes, debido a sus facultades más desarrolladas por la necesidad de supervivencia en la naturaleza durante miles de años.
Por otro lado, permite visualizar que los perros dependen en gran medida del humano que será siempre su guía, ya que ha llegado a depender de él para sobrevivir.
Todo esto ha ocasionado que los perros pierdan sus habilidades naturales, aunque esto no quiere decir que sean menos inteligentes que los lobos.
