Siria ya lleva años en un conflicto bélico que no se ve para cuando termine, sus pobladores huyen del país buscando que en otro lugar encuentren la paz y seguridad que por lo pronto el suyo no les puede ofrecer. Solo viajan con lo necesario, atrás dejan su casa, muebles, ropa, recuerdos, amigos, vecinos... y a sus mascotas.
Cientos de gatos vagan por las destruídas calles de Alepo en busca de comida, refugio y cariño. Afortunadamente para proporcionárselos está este chofer de ambulancia, que de su propio sueldo y en sus pocos ratos libres alimenta a alrededor de 150 felinos. Su nombre es Alaa.