Seguro que a muchos les es familiar el hecho de que el perro
se cruce por delante o por detrás cuando caminan por la calle con la
correa..... Es el momento de revisar nuestro lenguaje corporal y nuestro manejo
de la correa. ¿Va tensa? ¿Demasiado corta o larga? ¿Nos sentimos cómodos con
ella o nos faltan manos para todo? La correa debe ser un elemento de vínculo y
comunicación y, en demasiadas ocasiones solo actúa como restricción y
limitación. Quizá es el momento de plantearnos nuestras habilidades como guías
y empezar a practicar juntos para minimizar errores y maximizar aciertos.
Al igual que un perro no sabe andar con la correa si no le
enseñamos antes, los guías también deben aprender a usarla adecuadamente como
lo que realmente es: un vínculo de comunicación perro-persona y no como una
restricción al libre movimiento del animal.
Por eso es importante empezar en casa, sin distracciones, de
forma relajada y en sesiones cortas sobre todo, si el perrete es muy joven o
inexperto.
Relaja brazos y piensa que todo lo que haga el perro, tanto
bueno como menos bueno, es porque le has dado la oportunidad de hacerlo. Por
ejemplo, si se cruza por delante o por detrás, quizá es que haya demasiada
correa suelta además de poca experiencia en andar a tu lado, si la muerde,
puede que te hayas despistado y lleves el extremo colgando cerca de la cara del
perro; Si se adelanta y tira, quizá es porque tú mismo te hayas tensado,
tensando automáticamente la correa....
Plantéate qué esperas de tu perro y pon los medios
necesarios para evitar errores, favorecer que acierte y, de este modo, que puedas
premiarlo.
Lila es una braca, de tamaño mediano. Tiene 5 años, y es
sociable, cariñosa y buena. Obediente y calmada, se lleva bien con el resto de
perretes y personas.
Para más información sobre cómo apadrinar, acoger o adoptar
a Lila contacta con: dan.asociacion@gmail.com
