
Los primeros ejemplares de West Highland White Terrier los encontramos en Escocia, donde aparecieron algunos cachorros de camadas de Terrier de Cairn. Algunos expertos consideran que las primeras noticias que se tienen de esta raza se encuentran a principios del siglo XVII, fechas en las que Jaime I regaló al rey de Francia seis pequeños terriers blancos de Argyllshire.


Sin embargo, no será hasta los primeros años del siglo XX cuando se reconoció oficialmente al West Highland White Terrier Durante todo el siglo XIX fue configurándose la raza, que no era uniforme y variaba dependiendo de la zona de las islas Británicas.


El Dr. Flaxman de Fifeshire es otro de los conocidos criadores de Westies. Los pequeños cachorros provenían de una Scottish Terrier, que daba crías blancas en todas sus camadas. Poco a poco se fueron desarrollando una línea de estos terriers en color blanco. Los Westies podían tener ascendentes Cairn Terrier o Scottish Terrier, pero en 1917 el American Kennel Club estipuló que quedaba prohibido registrar pedigríes de Westies que tuviesen Scottish o Cairn Terrier en las tres primeras generaciones, lo que también fue pronto prohibido por el Kennel Club inglés.
En 1904 quedó fijada la raza West Highland White Terrier y se creó el Club escocés del West Highland White Terrier Club, presidido por el Duque de Argyll.


Sus movimientos son firmes y es bastante ágil, a pesar de sus cortas patas. Tiene un lomo amplio, costillas bien arqueadas y una cola larga y recta, que sobresale de su cuerpo en vertical. El pelaje, como hemos dicho, es blanco uniforme, con un forraje suave en su capa interior y una capa exterior de pelo largo más grueso.


El pelo le cubre también su cabeza, tapando ligeramente sus ojos alegres. Suele medir 28 cm., y su cola 13 cm. Su boca muestra una dentadura de expresión pícara y alegre. Tiene unos amplios colmillos y una dentadura contundente a pesar de tratarse de un perro pequeño.


Los perros de esta raza se caracterizan por ser algo revoltosos, lo que impide que sean receptivos a la disciplina. Para enseñar bien a nuestro Westie tendremos que ser muy constantes, cariñosos y pacientes porque, ante todo, son perros muy leales. Además, tiene tendencia a llevarse bien con otros perros, así que no tendrá problemas para convivir con los canes que ya pudieran existir en una casa.


Su pequeño tamaño les convirtió en perros muy útiles para cazar, sobre todo para buscar a las presas en sus propias madrigueras (zorros sobre todo). Sus patas resistentes y su pelaje protector les hacían aguantar cualquier tipo de terreno y clima aunque, poco a poco, su valor como animal de compañía y casero ha ganado peso en detrimento de su faceta cazadora.
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