Solo han pasado dos días desde que empezó el curso y ya son muchos los colegios que ponen a disposición de los padres y alumnos una amplia oferta de cursos, talleres y actividades alternativas para nuestros hijos. Pero ¿realmente son necesarias? Hemos hecho un listado con 7 de los errores que hemos cometido nosotras mismas o hemos visto cometer a otros papás en relación a la elección de actividades extraescolares para nuestros hijos.
1.- Apuntarles a actividades extraescolares debido a nuestro horario laboral
Ya publiqué hace unos meses mi experiencia con las actividades extraescolares en el post “actividades extraescolares: el matapadres” en el que contaba mi mala experiencia en este sentido.
Somos muchos los padres que salimos tarde del trabajo y que apuntamos a nuestros hijos a un sinfín de tareas para poder llegar a tiempo a recogerles. En mi caso la solución fue coger a una persona que recogiese a mis hijas todos los días del cole en vez de dejarlas una hora más.
2.- No preguntar al niño sobre sus intereses
En muchas ocasiones somos los propios padres los que elegimos que actividades extraescolares tienen que hacer nuestros hijos sin antes preguntarles si les gusta o no. En mi caso el año pasado apunté a mi hijo a natación ya que creía que era fundamental que aprendiese a nadar cuanto antes. Los primeros días fueron horribles ya que el niño tenía pánico a la piscina.
Poco a poco se le fue pasando pero después de pasarlo mal (tanto él como yo), me di cuenta de que no le había preguntado si quería ir a la piscina. Simplemente había dado por hecho que era lo mejor para él.
3.- No esperar el tiempo de adaptación necesario
Al hilo del punto anterior, otra de las cosas que solemos hacer los padres es quitar de la actividad al niño inmediatamente si vemos que va llorando o que no quiere ir a la actividad. Creo que es necesario dar un tiempo de adaptación al niño para que se habitúe a la actividad, a los profesores y a los compañeros. Para eso es mejor que preguntemos a los profesores de la actividad.
Por ejemplo yo apunté a mi hijo con tres años a “juegos cooperativos”, ya que necesitaba que estuviese en el colegio una hora más porque no me daba tiempo a recogerle. El niño me decía que no quería quedarse pero yo pensaba que necesitaba más tiempo para adaptarse. Al final fue el profesor el que, al terminar una de las clases, se acercó a mí y me comentó que borrase al niño de la actividad porque se pasaba todo el rato llorando.
Algunos niños necesitan más tiempo que otros para adaptarse al ritmo de la actividad
Los niños necesitan tiempo para jugar