
¿Tu bebé no para de llorar y no sabes qué hacer? Es una situación que viven muchos padres, especialmente los primerizos. La buena noticia es que existen varios métodos para calmar a un bebé que funcionan y puedes elegir el que mejor se adapte a ti y a tu pequeño. Según pediatras y psicólogos infantiles, no hay una técnica única que funcione para todos, así que la clave está en encontrar la que más te guste o te resulte más cómoda.
Antes de aplicar cualquier técnica para calmar el llanto del bebé, es importante entender qué lo provoca. Muchas veces el llanto es la forma que tiene tu bebé de comunicarte que algo no está bien.
Las razones más comunes por las que llora un bebé son:
Prestar atención a estos signos te ayudará a remediar la situación y conseguir que tu bebé se calme más rápidamente.
Mecer a tu bebé es uno de los trucos más efectivos y funciona en aproximadamente el 90% de los casos. El movimiento suave y rítmico imita el movimiento que sentía en el útero, lo que lo tranquiliza.
Esta técnica es especialmente útil hasta los tres meses de edad, ya que a partir de entonces el bebé crece y resulta más difícil mecerlo de esa manera. Puedes mecer a tu bebé en brazos o usar una hamaca o columpio diseñado para bebés.
El tacto es el primer sentido que desarrolla un bebé en el útero y es su principal forma de experimentar el mundo. Por eso, el contacto físico con los padres no solo calma el llanto, sino que también ayuda a regular las emociones y la conducta del pequeño.
Sostener a tu bebé piel con piel, abrazarlo o simplemente tenerlo cerca es una forma poderosa de transmitirle seguridad y tranquilidad.
Arrullar es una de las técnicas más antiguas para calmar a un bebé y sigue siendo muy efectiva. Cuando acunas a tu bebé mientras lo arrullas, se siente más protegido y seguro.
Puedes arrullar a tu bebé en brazos o usando el cochecito. La combinación del movimiento suave, tu voz y la proximidad lo tranquilizará.
Pasear a tu bebé es muy similar a arrullarlo, pero con la ventaja de cambiar de ambiente. El paseo combinado con el movimiento ayuda a calmar al bebé mientras lo distraes con nuevos estímulos.
Puedes pasearlo en brazos o en el cochecito, según lo que te resulte más cómodo. A muchos bebés les encanta salir y observar el entorno.
Los masajes infantiles no solo calman a tu bebé, sino que ofrecen muchos beneficios adicionales para su salud y bienestar. El masaje suave ayuda a aliviar cólicos, gases, estreñimiento y problemas respiratorios.
Además, está comprobado que los masajes mejoran el sueño, facilitan la digestión y tienen efectos positivos en bebés con inquietud o hiperactividad. Usa movimientos lentos y suaves en el vientre, la espalda y las extremidades.
El agua tiene un efecto relajante innegable en los bebés. Un baño tibio a temperatura adecuada es el método perfecto cuando tu bebé está intranquilo o irritable.
Asegúrate de que el agua esté a una temperatura cómoda (entre 37 y 38 grados) y que el ambiente sea tranquilo. Tu bebé se calmará rápidamente en el agua.
La succión tiene un efecto calmante natural en los bebés porque relaja tanto la musculatura facial como el estómago. Muchos bebés dejan de llorar al usar un chupete.
Si no quieres usar chupete, también puedes dejar que tu bebé se chupe el dedo o usar el pecho como método de consuelo, aunque en este caso es importante vigilar que no confunda el chupete con la alimentación.
Los sonidos ambientales pueden calmar a tu bebé porque le recuerdan a los sonidos que escuchaba en el útero materno. Sonidos como el de una lavadora, un ventilador, un secador o el agua corriendo son especialmente efectivos.
Hoy en día existen aplicaciones y dispositivos que reproducen estos "ruidos blancos" diseñados específicamente para calmar bebés. Puedes probar con diferentes sonidos para ver cuál funciona mejor con tu pequeño.
Cada bebé es diferente y lo que funciona para unos puede no funcionar para otros. Lo importante es que encuentres la técnica que mejor se adapte a ti y a tu estilo de paternidad.
Recuerda que tu calma es contagiosa: cuando tú estés tranquilo y cómodo usando la técnica, tu bebé lo percibirá y se calmará más fácilmente. No te agobies si una técnica no funciona a la primera, la paciencia y la consistencia son clave en esta etapa.