
PREVENIR
*Debemos comprender que el niño tiene sus razones, aunque no las entendamos; esto nos ayudará a empatizar.
*Debemos permitir que de tanto en cuando pueda hacer lo que quiera, siempre que no corra peligro ni sea nocivo para la salud.
*Podemos intentar distraer al peque con otra cosa.
Todo esto es así en grandes rasgos, maticemos:
Evitación
La mejor guerra es la que no se da.
Si ciertas situaciones sabemos que van a desembocar en rabieta, debemos mirar si se pueden evitar de alguna manera.
Si por ejemplo, siempre pasamos por delante de una tienda de chuches, y quiere que le compremos algo y si no estalla en rabieta, quizá podríamos plantearnos si podemos ir por otro camino para evitarle el disgusto diario (siempre que sea posible).
Paciencia y flexibilidad
Como dije en el post anterior, pensar que las rabietas son algo pasajero que pasa con la edad nos ayudará a llevarlo mejor y tomárnoslo con más paciencia.
Si en cambio creemos que si no se soluciona ahora a base de mano dura, el niño será un malcriado toda la vida, lo vamos a tener difícil y lo vamos a pasar muy mal.
Hay que tener en cuenta la relatividad de las cosas, y que la importancia de éstas también es relativa. Puede que ahora castiguemos muy duramente a nuestros hijos por algo y que dentro de unos años nos riamos de lo exagerados que fuimos.
Pensemos también en esos momentos cruciales en los que aún se pueden poner más irritables: Por sueño, hambre o alguna incomodidad.
Expectativas cumplidas
Este punto me parece muy interesante y yo realmente no me lo había planteado tiempo atrás...Los niños todavía no se conocen a sí mismos, no saben como son, ni si son buenos o malos. Lo saben por lo que le decimos nosotros, y nos creen, porque en esta edad (entre los 2 y los 4 años aprox) ellos creen que mamá y papá "lo saben todo", acaban pensando que son así y comportándose así.
Al final terminamos siendo su espejo: si lo que ven en él es bueno, crecerán con una autoestima alta; y si lo que ven es desaprobación constante por su manera de ser.
Por tanto, si les decimos lo maravillosos que son, guapísimos y otras muchas más cosas que les decimos todos los padres a nuestros peques, ellos se lo creen. Pero por el contrario, cuando les decimos que son tontos, malos, metirosos, egoístas...también se lo creen y acabará actuando así. Aquello que los padres decimos se constituye en lo más sólido de la identidad del niño, según la Doctora Laura Gutman.
Esto no quiere decir que le dejemos hacer lo que quiera sin decirle nada, pero cuando algo nos parezca mal lo que debemos censurar es su conducta, no su persona. Errar es humano, ¡y más a esa edad! Es importante que sepan que siguen siendo maravillosos para nosotros, aunque en ese momento no nos guste su conducta.
Rabieta, imagen de aaandrea en Pixabay
SOLUCIONAR
Cuando el niño no habla
Cuando el niño ya habla
Hay que tener en cuenta:
Nos tenemos que asegurar de que nos escuche, por lo que podemos bajar a su altura si lo creemos necesario.
Si está muy ofuscado, tenemos que ayudarle a calmarse primero; le podemos explicar que todo tiene solución si lo hablamos, y quedarnos a su lado hasta que consiga calmarse.
Es muy importante que se sienta comprendido para que nos esuche, por lo que le tiene que quedar claro que le comprendemos para seguir con los dos pasos siguientes.
Para hacer este post, me he basado en el libro de Rosa Jové "Ni rabietas ni conflictos", que puedes comprar en Amazon junto con sus otros libros:
¿Has pasado ya por esta fase?¿Crees que es un buen sistema para lidiar con las rabietas?