
Ayer mismo publicaba en las redes sociales lo que me sucedía: no lograba concentrarme en nada por más que lo intentara. Nada, no había manera humana de que mi atención se detuviera en algo más de un minuto. Sí, estaba en uno de esos momentos de bajón o agotamiento mental en los que no logramos trabajar adecuadamente. Estoy convencida de que sabes perfectamente de lo que te hablo porque en algún momento u otro has sentido esta sensación tan desagradable. Hoy, en este post, trato de explicarte por qué nos sucede, cuáles son sus causas, los síntomas más frecuentes y qué debemos hacer para sobreponernos al agotamiento mental.
Fatiga, bajón o agotamiento mental. Qué es y por qué se produce
Sea cual sea tu trabajo es muy posible que en algún momento u otro hayas tenido la sensación de no poder concentrarte en nada. Es esa sensación de que tu mente está dispersa o de que tu cerebro está embotado. Exacto. No consigues pensar con claridad, tus pensamiento se encallan, las ideas se agolpan pero ninguna parece fluir, te duele la cabeza, incluso puedes sentir algo de mareo, vértigo o palpitaciones. En serio. La fatiga o agotamiento mental puede producir todos estos síntomas. Aunque por suerte si lo detectamos a tiempo podemos evitar que llegue a enfermarnos.
Muy bien, ya sabemos qué es la fatiga mental pero ..
¿Qué causa este agotamiento mental?
Principalmente nuestro estilo de vida y nuestros propios pensamientos. El estrés. El querer llegar a todo. El no saber decir basta y el no permitirnos parar de pensar. Y … ¿cómo vamos a parar, verdad, si tenemos un trabajo, hijos y una casa que cuidar? Sencillamente … parando. Debemos aprender a parar. Porque parar significa cuidarnos, poner límites no solo a los demás si no a nosotros mismos.
Vamos a por la lista de causas:
Síntomas
Los he apuntado anteriormente pero he aquí una bonita lista de síntomas:
10 Consejos para sobreponernos al agotamiento mental
Hasta aquí hemos visto la descripción del agotamiento mental, del bajón que ayer mismo tuve yo tras unos días de una intensa actividad tanto física como mental. Ahora toca ver qué podemos hacer cuando nos ocurre esto. Y la verdad es que lo mejor que podemos hacer en estas situaciones es sencillamente no forzar más la máquina.
Claro, dirás, para tí será fácil parar pero ¿qué ocurre si mi trabajo no me lo permite, tengo un informe que entregar o lo que sea que debo realizar con urgencia? Y mi respuesta será la misma: Parar. Para unos minutos, mejor si es media hora. Y durante esta media hora bebe agua, levántate de tu silla y estira las piernas. Ordena el escritorio y respira hondo. Coge lápiz y papel y reordena la lista de prioridades, seguro que muchas de las tareas que te impiden avanzar se pueden posponer. Ahora que ya sabes qué es lo importante, intenta centrarte en eso solo.
Como a mi me gustan las listas, voy a dejar mi lista de consejos:
Estos son mis consejos, os aseguro que el primero junto con el ejercicio físico es el que mejor me funciona.