La alimentación complementaria (AC) es una de las cuestiones que más preocupan a padres y madres. Hoy desde BABYCOCINA, aclaramos todas las dudas que puedan surgir al inicio y durante esta bonita nueva etapa.
Es el proceso por el cual se introducen alimentos líquidos o sólidos —distintos de la leche materna o de fórmula— en la dieta del bebé lactante. Cabe destacar que la alimentación complementaria es —valga la redundancia— complementaria, por lo que debe considerarse como tal y no como un sustituto de las tomas de leche. La leche materna o de fórmula adaptada deberá seguir siendo el alimento principal del bebé hasta alcanzados los 12 meses de edad. Hasta entonces, además, será el pecho o biberón lo que se ofrezca primero.
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Actualmente se recomienda que la AC se inicie entorno a los 6 meses de edad y nunca más tarde del séptimo mes. Será importante introducir los primeros alimentos distintos de la leche antes de las 26 semanas a fin de evitar riesgos nutricionales. Las investigaciones realizadas concluyen que iniciar la AC en bebés de 4 o 5 meses conlleva más riesgos que beneficios, por lo que no se recomienda su introducción temprana, ni en bebés alimentados con lactancia materna ni en bebés alimentados con leche de fórmula. En casos donde no sea posible cumplir con estos tiempos, será importante pedir consejo al pediatra.
No se aconseja. La introducción muy precoz de la AC conlleva una serie de riesgos, entre los que destacan los siguientes:
A estos, se le añade el riesgo que conlleva la posibilidad de disminución del número de tomas de leche y el de destete precoz.
Retrasar el inicio de la AC también puede acarrear problemas en el bebé. Como hemos visto antes, la Asociación Española de Pediatría (AEPED) recomienda introducirla antes de las 26 semanas y nunca más tarde del séptimo mes de vida. Entre los riesgos asociados al inicio tardío de la alimentación complementaria destacan:

Los bebés deberán dar señales de que están preparados para la introducción de la alimentación complementaria; estos requisitos suelen ocurrir alrededor del sexto mes, pero habrá que permanecer atentos a los mismos, ya que no todos los bebés los alcanzan al mismo tiempo. A saber:
A grandes rasgos, existen dos tipos de técnicas que comúnmente se emplean en la incorporación de la AC y una que combina la aplicación de ambas: alimentación con cuchara, baby led weaning (BLW) y alimentación mixta.
Cada una de ellas presenta sus ventajas e inconvenientes y son los padres o cuidadores —teniendo en cuenta el posible consejo médico—, en última instancia, los que deciden qué método se adapta mejor a sus necesidades.
En los últimos años ha habido cambios con respecto a la introducción de gluten y de alimentos considerados potencialmente alergénicos en la dieta del bebé.
A día de hoy se recomienda introducir el gluten entre el 4 y 11 mes, idealmente al inicio de la AC —entorno al sexto mes—, y siempre comenzando a ofrecer en bajas cantidades.
Con respecto a los alimentos potencialmente alergénicos, se considera importante introducirlos cuanto antes, siempre de uno en uno y en pequeñas cantidades (mejor durante el día) para observar de cerca posibles reacciones alérgicas.

Como hemos comentado, anteriormente se aconsejaba retrasar la introducción de determinados alimentos potencialmente alérgenos. Hoy en día se sabe que atrasar la ingesta de determinados alimentos puede aumentar el riesgo de presentar alergia.
A excepción de los lácteos, las hortalizas de hoja verde y los alimentos superfluos, un bebé puede (y debe) comer de todo desde tan pronto como a los 6 meses de edad.
Hay determinados alimentos con los que hay que tener precaución debido a que conllevan un riesgo real para la salud, como es el caso de los azúcares libres, los pescados con alto contenido en mercurio, la bebida de arroz, los frutos secos enteros o las hortalizas de hoja verde.
La cantidad adecuada de alimento dependerá, entre otros factores, de la densidad energética del mismo y del apetito y circunstancia personal de cada niño.
Bajo ningún concepto se debe forzar u obligar al bebé para que coma.
Los padres se centrarán en ofrecer una amplia variedad de alimentos sanos, nutritivos y seguros, dejando las cantidades en un segundo plano. Se presentará una porción de alimento y se observará al bebé; a veces —cuando ellos comen solos—, acaban derramando más comida de la que se llevan finalmente a la boca.
El bebé decidirá qué cantidad de alimento desea comer. En cuanto muestre señales de rechazo, se le retirará la comida.
También es importante, tal y como vimos en nuestro especial razones por las que los niños no comen, evitar las distracciones durante la comida.
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Puedes ver el post Alimentación Complementaria: qué, cómo y cuándo en la web de BABYCOCINA.