Hace ya un par de meses más o menos que hemos vuelto de nuestra primera escapada del año: Amsterdam, Países Bajos. Ya hace unos años que nos gusta celebrar nuestros cumpleaños fuera de casa, y esta vez le tocaba el turno al Papá Viajero, que cumplió años el día 12 de febrero. Así que os describo un poquito nuestros días allí, lo que hemos hecho, cómo nos hemos apañado con los niños, lo que más nos ha gustado... todo sobre Amsterdam!
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La verdad es que Amsterdam es un destino que hace tiempo que le teníamos ganas. Reservé los vuelos con la compañía KLM que he de decir que es de mis preferidas, y esta vez era la nos salía mejor de precio (podéis ver el post de los 10 consejos para conseguir vuelos más baratos).
Para el alojamiento escogimos la opción de apartamento, ya que con los niños nos es más cómodo hacer los desayunos y las cenas como en casa. Después de mucho mirar y comparar, nos decidimos por los apartamentos Yays Oostenburghergracht (ahora tienen 20€ de descuento con el código DIRECT20) y fue todo un acierto, ya que los apartamentos son super nuevos y con todo lo necesario para pasar unos días estupendos. Además tienen un supermercado justo al lado, una parada de bus justo en frente y una de tranvía a escasos 200 metros. Su situación es un poco alejada del centro, por lo que es un barrio más tranquilo, y a 15-20 minutos en transporte público del bullicio de la ciudad. A nosotros nos ha resultado muy cómodo por lo que lo recomiendo 100%.




La visita nos encantó, de pequeña me había leído el libro en el cole y verlo in situ es impresionante. El problema es que la visita se tiene que hacer sin carrito de bebé, lo dejas abajo en la entrada, porque como luego ves más a delante, subir las empinadas escaleras de la casa con carrito sería imposible! Así que menos mal que llevábamos la mochila para poder cargar al bebé viajero.
Lo chulo de la visita es que tienes un audioguía que te va explicando la historia de la casa y de la familia de Ana Frank durante todo el recorrido. Eso le encantó a la niña viajera que cada vez que entraba en una habitación iba corriendo a activar el número de la explicación pertinente. Lo malo es que no se pueden hacer fotografías del interior, pero bueno, lo guardamos en la retina y listo.
Una vez salimos de la Casa de Ana Frank nos fuimos caminando hacia el centro de la ciudad a callejear un poco a nuestro aire.
Después de comer habíamos contratado una excursión gratuita con White Umbrella tours. Esta empresa tiene un free tour de 2 horas y media (bueno, en verdad das la voluntad por el tour) que sale de la Plaza Dam y la verdad es que vale muchísimo la pena. Los tours son en español y hacen tres al día, se reservan a través de su web para garantizar la plaza, porque se llenan muy rápido. Nuestro guía fue Jaime y la verdad que fue todo un acierto, nos explicó todo genial, la historia de Amsterdam, su cultura, curiosidades y todo decorado con anécdotas que hacen el recorrido mucho más ameno. La verdad que las dos horas y media se nos pasaron volando, nos encantó!


Durante el tour tuvimos oportunidad de ver la Plaza Dam, el Barrio Rojo (de día!), la Oude Kerk (iglesia vieja), la plaza y mercado Nieuwmarkt, De Waag, y el complejo religioso Begijnhof.



Una vez acabado el tour, que eran sobre las 18:00 y ya de noche, nos fuimos a tomar algo calentito y luego a casa. Hago un inciso para comentar que a casa nos referimos al apartamento, ¿os pasa que cuando estáis de viaje llamáis casa al lugar donde os alojáis? ¡nosotros siempre lo llamamos así!
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En nuestro tercer día nos dirigimos camino al Museumplein, una zona donde están los museos más importantes de la ciudad. En esta zona está el famoso museo Rijksmuseum, nosotros decidimos no visitarlo porque es un museo enorme y tanto rato allí dentro con los niños me parecía locura.

Justo en frente de ese museo están las famosas letras de IAMSTERDAM. La niña viajera se quiso hacer foto en cada letra! jejeje
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De allí nos dirigimos a uno de los parques más grandes de Amsterdam, el Vondelpark. Nos pareció un parque precioso donde pasear (aunque hiciera frío). Eso si, sólo nos dio tiempo de ver una parte, porque es muy grande. Supongo que si lo recorres en bici lo puedes ver entero sin problema.
De allí nos fuimos al Museo Van Gogh, que como teníamos hora concertada cuando reservas las entradas online, fuimos directos a ese horario. Dentro estuvimos un par de horas mas o menos. Con niños no siempre puedes aguantarlos en silencio tanto rato!
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Como ya era la hora de comer y hoy era el cumple del papá viajero, nos fuimos a celebrarlo al Hard rock Amsterdam. Sé que no es un sitio típico holandés, pero a nosotros nos gusta comer en esta cadena en las ciudades donde hay, y la niña viajera come allí genial.
De allí teníamos al lado el barco de la empresa Blue boat donde habíamos contratado la excursión por los canales de la ciudad. La ruta la haces con audioguía en español (hay un montón de idiomas a seleccionar) por lo que me parece muy cómodo. Dura aproximadamente 2 horas y el barco va cerrado con tu calefacción, así que la mar de a gusto que estuvimos.

Cuando acabó nuestra ruta en barco nos fuimos a pasear por el centro y fuimos a ver el mercado de las flores o Bloemenmarkt donde compramos bulbos de tulipanes para plantar en casa (a ver si crecen, os enseñaré los avances en los stories de Instagram). Nos gustó mucho este mercado por su colorido y ambiente.

Ya anochecía y decidimos ir a ver el Barrio Rojo de noche. Sí, ibamos con los niños, pero he de decir que yo este barrio me lo imaginaba de otra manera. En plan pilinguis en escaparates gigantes, despiporre por las calles, y nada de eso, ellas están en callejones, en escaparates que son puertas transparentes, es decir, que si no pasas por esos callejones no se ve nada de nada. Además eran las 6 de la tarde así que todo muy correcto.


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Ya era nuestro último día en Amsterdam y disponíamos de una mañana para pasear por el barrio de Jordaan, el barrio más bohemio y artesano de Amsterdam según nuestro parecer. La verdad es que por la mañana no es un barrio muy transitado y tenía varias tiendas cerradas, pero aún así es un sitio con mucho encanto.
Y por fin encontramos un parque con columpios en Amsterdam, nos costó encontrarlo, eh? Allí mismo en Jordaan. La niña viajera se tiró corriendo a él! jejeje
De allí nos fuimos directos al apartamento a recoger las maletas y dirigirnos al aeropuerto.
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Amsterdam es una ciudad que nos ha encantado. Totalmente recomendable con niños, aunque si que es verdad que al principio cuesta adaptarse a que las bicis tienen prioridad absoluta y van un poco locas, más de una vez tuve que coger a la niña viajera para que no se chocara con alguna bici.
Aun yendo con un bebé, el transporte público es muy cómo con carro y la gente es muy amable y te dan prioridad absoluta en todo con niños. Y eso sí, los adoquines del centro de Amsterdam van genial para que el bebé viajero se duerma! jejejeje
Sí que es verdad que viajando con niños la parte de coffee shops y fiesta nocturna varia la hemos obviado, pero la verdad que no es mucho nuestro rollo así que tampoco nos ha importado.