El adolescente prefiere sentirse libre equivocándose más que sentirse esclavo haciendo lo que debe.
Esta frase para reflexionar la he sacado del libro “Corazón de padre. El modo masculino de educar” del psicólogo y psicoterapeuta Osvaldo Poli.
En el libro se analiza la figura del padre y dice que el padre hace comprender a su hijo que su derecho a tener no está fundado. El hijo no se da cuenta de que lo que recibe es fundamentalmente un regalo, signo y demostración de la bondad de sus padres y de su deseo de ser feliz.
Un par de situaciones habituales en el comportamiento del adolescente con su móvil
Osvaldo nos dice en su libro: Si no se cortan los caprichos … se alimentan y se crean las condiciones psicológicas de insaciabilidad típicas del hijo que quiere siempre más, que no está nunca contento con lo que tiene y que no valora lo que posee. Esto se nota en que no tiene cuidado de sus cosas no sabe dónde las deja, olvida sus libros en el colegio, pierde con facilidad el móvil, … Para el hijo la felicidad es la completa satisfacción de sus deseos, es un derecho que tanto la vida y el padre le deben garantizar. En esta concepción de la vida los padres acaban agotados y el hijo ignora que su derecho de tener se fundamenta en la benevolencia de sus padres.
El niño utiliza chantajes, obstinaciones, venganzas o tozudeces para conseguir sus caprichos. Debes intentar cambiar estas conductas y que el niño no transforme el mundo a su medida.
Enséñale a que la libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe.
Que puedo hacer para que cambie su actitud
El mundo cambia con tu ejemplo