Os tengo abandonadas!!!
Pero no os preocupéis porque vuelvo con ganas, con información, con cotilleos y con más cosas que os iré desvelando poco a poco. De momento me conformo con ir poniéndoos al día, que seguro que algun@ me habrá echado de menos a mí y a mi Coquito.
Sin embargo, hoy no me quiero ir por las ramas. Os traigo un tema que trae de cabeza a muchos padres, aunque no debéria ser así. Es la temida OPERACIÓN: QUITAR PAÑAL.
Parece que cuando nuestros hijos se acercan a su segundo cumpleaños y además coincide con la llegada del verano se convierte en una tarea obligatoria deshacerse del pañal, esa necesidad que nosotros hemos creado (pues el pañal no venía de serie en los bebés, no). Muchos que se hacen llamar "expertos" aportan fórmulas que consideran milagrosas para deshacerse de los pañales en uno o pocos días. Realmente considero que si un niño está verdaderamente preparado para este cambio, no hace falta ningún tipo de fórmula.
Quizá muchos piensen que he sido una madre realmente afortunada porque Coquito con 18 meses identificaba perfectamente cuando estaba sucia, o , si estaba sin pañal, sabía si iba a hacer pis. Pero desde que le quitamos el pañal con su consentimiento (cumpliendo justo los dos años), ya no hemos tenido que recurrir a él ni para dormir!
Yo creo que lo principal es determinar si nuestro hijo está listo para este cambio recordando que se mezclan factores físicos y psicológicos. Es resultado de un proceso continuo y evolutivo en el que se debería dar la autonomía del pequeño.
Deberíamos estar atentos a varias señales:
En este aspecto, yo creo que nos ha ayudado mucho usar pañales de tela. Con ellos se puede identificar mejor la sensación de húmedo y seco ya que no absorben tan rápido con los pañales desechables convencionales.
También deberíamos evitar ciertos "errores"
Quizá más bien podemos hablar de acompañar y guiar a los niños desde el más profundo respeto. Y con esto no quiero decir que los dejemos asilvestrados a su aire, sino que es algo que se puede potenciar sin exigencias respondiendo a los intereses que muestre nuestro pequeño.
Para ello podemos ayudarnos y mentalizarnos con tiempo de lo que podemos necesitar. AAsí que me gustaría daros unas ideas.
LIBROS
Todas las historias ilustradas ayudan a los niños en diferentes periodos para poder comprender situaciones nuevas y desconocidas. Creo que los cuentos son un recurso efectivo y lúdico para guiar a los bebés en estos cambios. Yo aquí os muestro los tres libros que han marcado la diferencia

ORINAL O REDUCTOR DE WC

Aunque nosotros nos hicimos con un orinal normal y corriente, pronto descubrimos entre algunos objetos que nos habían prestado unos familiares el orinal o váter en miniatura que véis en la imagen. A Coquito le resultaba muy incómodo sentarse en los orinales normales porque se sentía aprisionada y el váter de mayores le resultaba muy grande aún con el reductor, así que con este artilugio vio el cielo.
Aún así, como fuera de casa no lo teníamos le fuimos dando otras opciones como era eleigr un reductor de una temática que le iba a encantar, Peppa pig.
La verdad que a los dos días le daba igual que fuera un váter sin reductor, con reductor, orinal o cogida en la calle.... fue una gran suerte!!
JUGUETES
Es de gran ayuda tanto si nos encontramos con dificultades como si no el tener unos juguetes relacionados con el tema. Podemos enseñar a algún muñeco a cambiar el pañal y a sentarlo en el orinal o incluso optar por los que están de moda, Pee y Poo. Podéis leer algo más sobre ellos aquí o aquí (fan page) . Ellos tienen un papel importante como intermediarios para la comunicación e identificación de las necesidades para ir al baño. Dan una imagen positiva acompañándoles en este proceso.
BRAGUITAS DE APRENDIZAJE

A mí personalmente me gustan mucho y me hice con un par de ellas. Las uso por la noche y cuando vamos en coche largo rato.
PACIENCIA, GANAS Y OPTIMISMO
Todo lo anterior hay que conjugarlo con grandes dosis de paciencia, optimismo y de confianza en nuestros hijos. Recordemos que fuimos nosotros los que en un principio les creamos la necesidad de usar pañal para nuestra comodidad, así que debemos ser consecuentes.
Yo estoy muy contenta con Coquito, y ella consigo misma. Ha sido un proceso fácil, demasiado fácil como diría el Papá. No he tenido que lavar ropas, ni fregar suelos porque no ha tenido escapes. Ella demostró su gran madurez de nuevo sorprendiéndonos con su entendimiento y responsabilidad.
Os deseo mucha suerte en el proceso!!!