
Parece que fue ayer cuando llegó tu bebé al mundo, pero ya ha llegado su segundo cumpleaños. Los 24 meses son una etapa fascinante en la que tu pequeño deja de ser un bebé para convertirse en un niño más independiente y consciente. A los dos años, los niños son como esponjas: aprenden constantemente, exploran su entorno y tienen una memoria cada vez más desarrollada.
Durante este año, tu hijo se desarrollará rápidamente tanto a nivel físico como intelectual. Aunque le falta poco más de un año para empezar el colegio, los cambios que experimentará serán notables. Esta etapa también se caracteriza por ser el periodo de las rabietas y la independencia, donde tu peque querrá hacer todo por sí solo. No te asustes: es completamente normal y se le pasará con paciencia.

A partir de los 24 meses, la alimentación de tu hijo cambia completamente. Entre los dos y los tres años aparecen los segundos molares, lo que permite que tu pequeño pueda morder y masticar bien alimentos más variados.
Ahora puedes introducir en su menú diario: carne, pescado, cereales, legumbres y huevo. Es importante que abandones las papillas en esta etapa, ya que tu hijo necesita aprender a masticar y pasar a la comida sólida.
A los dos años, los niños tienen buena coordinación en los movimientos y quieren coger los cubiertos por sí mismos para comer. Aún necesitarán ayuda con la sopa o para pelar algunos alimentos, pero pueden intentarlo ellos solos. Desde ahora, tu hijo puede comer con vosotros en la mesa, lo que mejorará vuestra relación y hará de la comida un momento agradable.
La leche sigue siendo fundamental en la alimentación de los niños de dos años. Se recomienda que tu hijo tome medio litro de leche diaria, ya sea leche materna, artificial o productos lácteos como queso y yogures.
Es el momento perfecto para inculcar hábitos de alimentación saludable. Recuerda que los niños aprenden viendo a los adultos: si tú comes bien, él hará lo mismo. Además, no olvides que después de comer debe cepillarse los dientes, algo que puede aprender poco a poco con tu ayuda.

El siguiente gran cambio a partir de los dos años es que tu pequeño aprenda a ir al baño por sí solo. Se trata de una tarea compleja para los niños, y cada uno tiene su propio ritmo. Es posible que tu hijo no lo consiga exactamente a los dos años.
Lo más importante es elegir bien el momento: una etapa tranquila sin cambios importantes como vacaciones o mudanzas. Habla con tu hijo para saber cuándo se siente preparado y hazle protagonista del proceso para que se sienta orgulloso de lograrlo.
No te impacientes ni fuerces al niño. Poco a poco lo irá consiguiendo. El control de la caca suele lograrse entre los dos y los dos años y medio, al igual que el control diurno del pis. Sin embargo, el control nocturno puede tardar más, incluso hasta el tercer o cuarto año. Cada niño tiene su propio proceso.

Si tu hijo aún duerme en la cuna, llega el momento de pasarle a la cama de verdad. Este cambio es importante tanto para tu pequeño como para ti como padre o madre.
Lo mejor es implicar a tu hijo en todo el proceso. Llévalo a elegir el colchón, los colores de las sábanas y la colcha para que se sienta más ilusionado con el cambio. Esto le ayudará a sentirse parte de la decisión.
Un consejo importante: si el cambio de cuna a cama coincide con la llegada de un nuevo hermanito, intenta espaciar ambos eventos. De lo contrario, tu hijo puede sentirse desplazado y vivirá el cambio de forma negativa.

Si algo identifica la etapa de los dos años, son las rabietas que demuestran el desarrollo de su 'yo personal'. Tu hijo querrá hacer todo por sí mismo y su palabra favorita será "no".
Escucharás frases como "no quiero", "¡no!" y "¡que nooo!" acompañadas de llantos y berrinches que pueden sacarte de quicio. Pero recuerda: tu hijo apenas tiene dos años y no es consciente de lo que hace. Solo quiere explorar, aprender y ser autosuficiente.
Ten paciencia y quiérele mucho: esta fase pasará. Es completamente normal y necesaria para su desarrollo. Con tu apoyo y comprensión, tu pequeño superará esta etapa y seguirá creciendo.