
Uno de los efectos colaterales de la menopausia es el aumento de peso y doy fe de ello. Y es que, durante este periodo se producen algunos cambios metabólicos que afectan a la distribución de la grasa, además de reducirse la quema de calorías y a veces lleva consigo un aumento del colesterol (del malo).
Está claro que esta subida de peso depende del organismo de la mujer y de sus hábitos. Pero las que tenemos tendencia a engordar (como yo) solemos aumentar una media de 7 kilos durante el climaterio, según un estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Estos kilos de más se suelen poner, en la mayoría de las mujeres, en el abdomen, los glúteos y el pecho. Pero ¡ojo, no todo son kilos! Esa sensación de hinchazón no es siempre provocado por el aumento de grasa, la retención de líquidos también interviene en esta maravillosa época de la vida de una mujer (no sé si lo digo con ironía o no). En cualquier caso, sean grasas o líquidos, lo cierto es que este cambio corporal puede llegar a afectar a la irritabilidad, a la ansiedad y a los cambios de humor inherentes a este proceso, de los que ya te hablaré más adelante.
Pero que no cunda el pánico que para todo hay remedio. ¿Qué podemos hacer para mantener el peso a raya? Parece una obviedad, pero es lo que hay que hacer: cuidar la alimentación, beber agua y hacer ejercicio. Así que te voy a dar una serie de tips para que los tengas en cuenta (y de paso a ver si me aplico yo el cuento)
Esto no significa que a partir de ahora tu vida sea una dieta constante. Si hasta ahora lo óptimo era la dieta CCC (Comer Con Cabeza) lo que funciona a partir de ahora es la dieta CCMMC (Comer Con Mucha Más Cabeza). Resumiendo, como siempre dice la Doctora sin Zapatillas, lo que nos toca en la menopausia, como en cualquier otro periodo de nuestra vida, es menos plato y más zapato.
¡¡FELIZ LUNES!!