Como madres y padres seguramente hayáis pensado, como yo, cómo podemos hacer que nuestros hijos vayan aprendiendo herramientas que les puedan beneficiar en el futuro, tanto en el terreno físico, cognitivo como en el de las relaciones sociales.
La resiliencia, sus habilidades sociales y cognitivas, aprender a enfrentarse a retos, buscar alternativas a los problemas o afrontar las frustraciones son algunas de las capacidades que los niños pueden desarrollar a través del juego.
Hace unos días leí un libro sobre cómo hacer que los niños sean más felices, en el que se hablaba sobre la importancia que tiene el juego para el correcto desarrollo del niño. El niño a través del juego va creando estrategias de aprendizaje que luego incorporará en su vida como adulto; si dejamos, por ejemplo, que resuelva los conflictos con otros niños sin intervenir en los mismos, lograremos que, cuando sea adulto, tenga más herramientas para poder “lidiar” con los escollos que encuentre.
La importancia de los retos
Uno de los puntos del aprendizaje infantil se basa en la elaboración de retos para los más pequeños, siempre acordes a su edad.
Si planteamos a nuestros hijos un reto, estamos haciendo que sean ellos mismos los que descubran poco a poco cómo resolverlos y, en caso de no encontrar la solución a la primera, buscar otras alternativas para lograrlo. Esto no solo pone en marcha su pensamiento lógico y su capacidad de razonamiento, sino que, poco a poco les estamos dotando, casi sin darnos cuenta, de herramientas que les serán muy útiles a la hora de enfrentarse a problemas reales de cara al futuro.
Quizás pensemos que si no superan el reto puede que se enfaden o que estén tristes, quizá eso pueda pasar alguna vez, pero que a veces no logren el reto puede tener un efecto muy positivo en su vida; por una parte, están aprendiendo que hay que esforzarse para lograr las cosas y que no todo nos va a salir bien a la primera. Por otro, el “perder” les está dando un elemento muy valioso para el futuro, y es que podrán enfrentarse a los verdaderos retos que les esperan en el mundo real con una capacidad de resiliencia (capacidad que tenemos las personas para superarlos hechos negativos que nos pueden ocurrir), mucho mayor.
Además, podemos compartir ese reto con ellos y el beneficio será aún mayor; somos muchos de nosotros los que, debido a nuestros horarios de trabajo, tareas domésticas, compromisos sociales u otras razones, no pasamos el suficiente tiempo con nuestros hijos.
Si aceptamos el reto y lo hacemos con ellos, y con otros miembros de la familia, estaremos trabajando “en equipo” para poder lograr el mismo fin, con lo que podrán practicar nuevas estrategias como el planteamiento de problemas y soluciones, y dejar al lado las ideas individualistas para que el problema se resuelva con éxito.
El desafío Hot Wheels
Últimamente mis hijos juegan cada vez más a los “challenges” o desafíos, de los que seguro habéis oído hablar: “el manequin challenge”, “la botella challenge”, o incluso se los inventan ellos mismos como “la sopa challenge” (a ver quién se toma la sopa más rápido), que hacen a la hora de la cena.
Antes de escribir este post ya mis hijos jugaban con los coches de Hot Wheels inventando sus propios retos. Para su cumpleaños compramos a mi hijo pequeño una pequeña pista con un looping que ha pasado por la ducha simulando un parque de atracciones acuático, han puesto encima de la mesa del ordenador para hacer saltar el coche mucho más alto, o han bajado al parque para jugar con otros niños a ver que coche llega más lejos.
Lo más divertido para ellos es que pueden crear sus propios circuitos adaptados a la imaginación de sus mentes creando historias en las que pueden incluir otros juguetes y objetos que hay a su alrededor: por ejemplo hace unos días cogieron un cartón de leche y lo recortaron simulando que era un puente que pasaba por encima de la pista.
Recuerdo ver los anuncios de Hot Wheels desde que era pequeña, con esos coches saltando puentes inimaginables y en los que los niños jugaban con coches que podían hacer piruetas y giros espectaculares al estilo de “El coche fantástico”.
En su última campaña, Hot Wheels resalta la importancia de retar a los niños; como ya hemos explicado antes los retos ayudan a nuestros hijos a enfrentarse con situaciones imprevistas o que no controlan, y con ellos poco a poco les vamos preparando para enfrentarse con su día a día y con los pequeños problemas que se van a encontrar en el camino.
No importa si no se consigue el reto a la primera: lo importante es que sigan intentándolo y vayan superándose poco a poco y que nosotros, como padres, estemos ahí apoyándoles para que lo consigan.
Precisamente esta complicidad entre madre e hijo se ve en la nueva campaña de Hot Wheels en la que los dos juntos superan algunos pequeños “obstáculos” que encuentran en el camino. Podéis ver el video de la campaña aquí:
