El otro día estuvimos toda la tarde en la playa con mi madre, mi hermana y unas amigas. Desde que llegamos la cosa no fluyó. Los peques estaban constantemente peleándose, pinchándose etc.. Entonces mi hermana dijo: venga Llanos, haznos una clase de yoga. Yo no había preparado nada pero pensé, nada que perder. Así hice mi primera clase de yoga para niños en grupo.

La conexión fue inmediata. Flipé bastante porque yo conocía bien aquellos peques, mi hijo, mi sobrino y amigas. Pero todos se involucraron y conectaron con entusiasmo.
Estuvimos como media horita entre juegos, asanas, respiraciones…. Después el juego libre continuó y mágicamente no hubo más conflictos. Se hicieron una cabaña con palos y toalla y jugaron todos y todas lindamente hasta que se fue el sol.
En las mamás también hubo un cambio, estuvimos mucho más tranquilas y conectadas con los peques.
Yo en casa hago cositas con Nico, aunque rara vez lo que se puede decir una clase completa con calentamiento, asana, respiraciones y meditación. En casa siempre hay otras distracciones y cuesta.

Para conectar a los niños con el yoga la mejor manera de hacerlo es a través de juegos y su imaginación.
La idea es ir metiendo juegos, asana, respiraciones, mini meditaciones, representaciones, juego simbólico… Inspírate y déjate inspirar por ellos.
Te cuento como fue mi mini clase de yoga en la playa para que veas un ejemplo sencillo de la dinámica. Lo normal suele ser empezar por un juego/calentamiento, luego asana o respiraciones y por último la relajación.

Mi historia no tenia ni principio ni fin, ni era elaborada, ni tenía ningún aprendizaje en concreto pero conectó con su imaginación y sus ganas de jugar.
Para las asanas si no las sabes te puedes hacer con un juego de tarjetas de yoga para niños que relacionan todas las posturas con animales o personajes.
Pensándolo por la noche flipé con la magia y la conexión que en un momento se había creado. Entre ellos y ellas, con nosotras y con el espacio.
Como digo más arriba al terminar la clase se pusieron a jugar de nuevo ellos sin dirección mía. Su comportamiento había cambiado. Durante las dinámicas habían conectado entre ellos y se habían relajado.

El juego, paso de: estar molestando a otros, tirándose arena ó agua, quitándose cosas etc.. a: colaboración y conexión.
Empezaron a hacer canales en la arena y luego construyeron una caseta con palos y toallas. En esta caseta entraron todos apretaditos
Estoy segura de que no siempre tendré tanta conexión o que no siempre saldrá todo tan bien pero por esta vez funcionó! Voila!
Si hubiera preparado la clase por adelantado hubiera intentado encajar la historia con algún aprendizaje.
Ya que estábamos en la playa la limpieza de playas* por ejemplo y la basura o el poder del agua y la maravilla de estar cerca.
La parte de la asanas la hubiera desarrollado más y seguramente hubiera metido algún masaje entre ellos o que se sintieran los corazones o la respiración. Algo más de tocarse y sentirse entre ellos en definitiva.
* Sacamos dos bolsas de basura en el rato que estuvimos, así que la parte de limpieza de playas la experimentaron! Esto también es yoga.

Quizás ya sepas que soy practicante de yoga desde hace bastante tiempo y de hace unos años además de practicante y estudiante, doy clases como profe.
El yoga es un constante aprendizaje y evolución, como la vida misma.

También, todo este curso, me estoy formando en yoga para niños con la escuela Om Shree Om. Lo que llevamos de curso ha sido ya toda una experiencia. Ya te hablaré más de esto.
Las fotos gracias a Mamanoki. Costurera y mamá de 3 lindas peques con las que disfrutamos mucho. No te pierdas las preciosidades que hace!
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