Los niños pasan por muchas etapas. Cuando ya te has adaptado, de repente hacen un cambio, dan un estirón de crecimiento (interno y externo) y todo cambia, teniendo que volver a adaptarse a las nuevas necesidades que nuestro peque nos está mostrando en esa nueva etapa.
Ser padres y madres es un trabajo en constante cambio y para que no se nos desmorone el mundo lo mejor que podemos hacer es confiar en nosotros mismos y en nuestra capacidad de resiliencia.
La paternidad puede enseñarnos muy bien a desprendernos de la ilusión de tenerlo todo controlado. Es imposible, no se puede controlar la vida. Y aunque nuestra mente quiera tenerlo todo calculado y organizado, lo cierto es que eso sólo nos trae problemas.
En el vídeo reflexiono sobre cómo podemos aceptar todos estos cambios de etapas que los niños nos muestran y, sobretodo, sobre qué podemos hacer cuando nos encontramos frente a un cambio que no nos gusta ni un pelo.