
Hoy tenemos una invitada privilegiada, María José Padilla Morel, autora de aquel magnífico libro de coaching familiar que os recomendamos: ¿Educar o enseñar? Pero hoy viene a hablarnos un poco de como es una sesión de coaching familiar. Os dejo con María José.
A veces, tener una sesión de Coaching Familiar, no es fácil… Sobre todo, la primera sesión en la cual quieres coger idea de lo que sucede de verdad. NO de lo que te cuentan, sino de lo que hay de verdad, pero que no te lo están diciendo, entre otras, o porque ni siquiera ellos son conscientes de ello o porque simplemente, no saben expresarlo.
La primera sesión de coaching familiar
En esta primera toma de contacto, me interesa saber cómo se mueven, quien guarda silencio, hacia dónde guían las manos, hacia donde dirigen las miradas, si hay tics nerviosos, cómo están sentados… en fin… todos estos detalles son los más interesantes, y realmente, lo que menos “me importa”, es lo que están contando.
También intento captar la energía que están poniendo en lo que expresan, y cómo se están sintiendo con lo que dicen. Esto, tampoco es fácil de captar, sin embargo, ofrece mucha información inconsciente, que nos servirá para concretar la realidad de los hechos.
Quizás te parezca que no tiene sentido mucho de las cosas en las que me focalizo, pero ya te adelanto que, como profesional, una sesión funciona así; otra cosa, bien distinta es, una conversación entre amigos o familiares.
Mientras ellos hablan, yo tomo nota del rol que cada uno tiene dentro del seno familiar. De cómo es el lenguaje que utilizan (frases que empoderan o frases que machacan, al otro), del orden que utilizan para hablar o de cómo expresan lo que quieren decir; entre muchas otras cosas.
La cuestión al final es, que como resultado no hay una sola cuestión que les ha llevado a llamarme, sino, que el volcán está en erupción o como me gusta expresarlo a mí, me hablan de la punta del iceberg, pero realmente, lo que hay debajo es lo que realmente les está consumiendo la alegría y la ilusión por estar felices en el entorno familiar.
Y así me encuentro, con padres protectores que, con hijos adultos, quieren que se hagan responsables de su vida, cuando hasta ese momento, nadie le ha explicado cómo tenía que haberlo hecho porque los padres, les han hecho todo.
Los Padres en el coaching en familia
Los hijos en una sesión de coaching
Y también me encuentro con hijos que se sienten solos, a pesar de formar parte de una familia numerosa.
El cambio no es fácil
Y así, con este cuadro, entramos en un proceso de Coaching, el cual, lo único que pretendes es, poner un punto de inflexión a todo esto. Y empezar a hacerles tomar conciencia que hay otras opciones para relacionarse en familia. Porque si siguen haciendo lo mismo, obtendrán los mismos resultados. Y si no crees que es posible un cambio, entonces todo seguirá igual porque nada cambiará.
Y es que, el mayor objetivo que tenemos como padres, además de querer a nuestros hijos incondicionalmente y demostrárselo; es permitir que nuestros hijos, sean las personas que realmente son, y no las que desearíamos que fueran.
Sin embargo, esto tampoco es fácil, ni siquiera en el coaching familiar… hacerles cuestionarle su estilo de educación o de cómo han demostrado su amor hasta el momento, después de tanto años… es una tarea ardua que en muchas ocasiones, te lleva a mirarles a los ojos y decirles: toda la atención que estás poniendo en los demás, si te la dedicaras a ti ¿Quién serías…?… y ahí, es cuando llega el silencio, y las lágrimas… y entonces…, dejamos pasar una semana hasta la siguiente sesión.
María José Padilla Morel
Coach profesional, emocional y de familia
www.elsecretoestaenlaaccion.com