
La psicóloga, Laura Corrochano, nos propone reflexionar sobre los celos de los niños en una nueva entrega de Escuela para padres. ¿Qué son, por qué se producen y cómo prevenirlos? Pon en práctica las estrategias propuestas y cuéntanos tus resultados.
¿Qué son los celos?
Los celos son una emoción que podemos llegar a sentir todas las personas en diferentes etapas de nuestro desarrollo.
Nacen de la inseguridad que sentimos, de la no aceptación y la autocrítica. Son una realidad en cierta manera distorsionada, de que somos menos queridos.
Es una emoción difícil de reconocer en muchos casos porque se tiende a ocultar, disimular e incluso negar. Afecta directamente a las relaciones interpersonales por la alteración emocional que provoca.
Teniendo esto en cuenta, cuando un niño hace visible dicha emoción, nos está mostrando su malestar interior, compuesto por complejas y diferentes emociones negativas.
Éstas emociones negativas están relacionadas con el miedo, la angustia, ansiedad y baja autoestima. El niño por si sólo no es capaz de entender ni asimilarlas, llegando a su máxima intensidad y la necesidad de expulsar.
¿En qué momentos podemos observar celos?
¿Cómo se manifiestan los celos?
Dependiendo del temperamento de cada niño, de los recursos aprendidos referentes a las estrategias de control, del entorno social, del contexto donde se encuentra…
Vamos a tener diferentes reacciones que van de un extremo a otro:
Todas las estrategias que van a utilizar giran en torno a recibir la atención que sienten que les han retirado, para ello las rabietas serán mas frecuentes y de mayor intensidad, los llantos, negación.
Aunque su comportamiento conlleve una consecuencia negativa, no importa si el resultado es que le presten la atención que reclama.
Por lo general tendemos a creer que el perfil de un niño celoso es movido, que incordia, desobedece y sí, es cierto, pero tenemos que tener presente que, otros niños por el contrario, pueden retraerse y apartarse, sienten que no son importantes. Podemos notar una desmotivación y apatía.
Pueden tener síntomas referentes a la alteración del sueño o alimentación, así como conductas agresivas debidas a la alta frustración y bajo control.
¿Qué podemos hacer para evitar los celos?
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