Queremos centrarnos. Colocamos la mesa de estudio. Dejamos el móvil lejos…; pero no basta. Las mayores distracciones vienen de nuestra mente; en cuestión de minutos pasamos a estar en piloto automático. Entonces, empezamos a pensar en los compañeros de instituto, en la chica que nos gusta, en el partido del sábado, en la bronca que me espera por el suspenso de mates, en mi amigo José que le van a despedir del trabajo…. y cuando despertamos, nos damos cuenta que hemos perdido el tiempo. ¿Cómo tomar el control?
Siendo conscientes de las distracciones y convirtiéndonos en ”los dueños del mando”; para poner el canal que queramos en cada momento, en nuestra vida.
Requiere de entrenamiento, como cualquier hábito. En el siguiente vídeo os cuento algunas técnicas.
Hay tantas oportunidades; como situaciones o acciones que realizamos durante el día: lavarnos los dientes, preparar una ensalada, limpiar la habitación, tirar la basura….
Todas y cada una de esas acciones realizada con atención plena, nos da “el mando de nuestra vida”; nos ayuda a agarrar la atención y centrarla en lo que nosotros queremos.
Ya sé lo que estás pensando: Qué esto es para gente tranquila, que tiene cualidades para la atención; que tú eres una estresada, un hiperactivo, que a ti te va a costar mucho.
¡Claro que te va a costar! Te mentiría si dijera lo contrario; pero lo que vas a lograr no tiene precio. Controlar tu atención es: tener el mando de tu vida, de tus emociones, de tus pensamientos, de tus decisiones. No se trata de practicar la atención plena para aprobar un examen o hacer una entrevista de trabajo con calma. Se trata de VIVIR LA VIDA, DE ESTAR VIVO; de que tus minutos no pasen en piloto automático.
En tu mano está. Tú puedes tener el mando.