
El 15 de octubre se celebra en todo el mundo el Día Mundial del Lavado de Manos, un día dedicado a ensalzar la importancia del lavado de manos con agua y jabón como un medio barato y eficaz de prevenir enfermedades y un hábito de higiene básico.
Igualmente adquirir hábitos de higiene saludables es fundamental para nuestro bienestar y es importante que tanto en casa como en el colegio seamos capaces de transmitir a los niños la importancia de los mismos. El objetivo de padres y educadores será que, de una manera progresiva, el niño reconozca sus necesidades básicas de higiene y también que muestre interés por estar limpio. El niño debe comprender que su cuerpo tiene unas necesidades higiénicas que deben satisfacerse para sentirse a gusto.
Podemos empezar a trabajar este hábito y rutina entre los 12 y 18 meses, ayudándolos para que poco a poco lo puedan hacer ellos de forma autónoma y asuma progresivamente el cuidado de su propio cuerpo.
Ensénales a tus hijos a lavarse las manos, o áun mejor, lávate las manos junto con tus hijos a menudo para que aprendan la importancia de este hábito.
Aquí tienes cómo quitarse los gérmenes de encima, en el apartado Recursos hay unos carteles para poder enganchar en clase, para ir adquiriendo este hábito.
Las manos son uno de los vehículos más importantes de transmisión de infecciones, por lo que tenemos que poner mucha atención en que las tengan siempre limpias. Por eso han de aprender a lavarse correctamente con agua y jabón sobre todo antes de:
Y, por supuesto, cada vez que estén sucias.






Como hemos dicho en muchos artículos de salud, lavarse las manos adecuadamente es la primera línea de defensa contra la propagación de muchas enfermedades, desde un resfriado o catarro común hasta enfermedades más graves, como el boca-mano-pie, la bronquiolitis, la escarlatina, enterovirus, meningococo.
Los gérmenes se pueden propagar de muchas formas diferentes, como:
Si los niños entran en contacto con gérmenes, se pueden infectar solo al tocarse los ojos, la nariz o la boca. Y una vez infectados, solo suele ser cuestión de tiempo que toda la familia se contagie y acabe contrayendo la misma enfermedad.
Con una buena higiene estamos evitando que los niños caigan enfermos y fomentando el bienestar personal y las relaciones interpersonales. Por lo tanto, ¡no subestime la importancia de lavarse las manos! El poco tiempo que su familia invertirá en lavarse las manos, le ahorrará muchas visitas a la consulta del médico.