Las espinacas son uno de los alimentos que más controversia generan —junto con las acelgas— en cuanto a su introducción en la dieta infantil.
Estas hortalizas de hoja verde, además de ser ricas en betacarotenos, ácido fólico, hierro, potasio y vitamina K, presentan altas concentraciones de nitratos, compuestos que, tras la ingesta, se convierten en nitritos. Los nitratos están presentes de forma natural en multitud de verduras y —por sí solos— no representan ningún riesgo grave para la salud. La toxicidad viene dada entonces por la conversión de nitratos a nitritos.
Altas concentraciones de estos últimos en el cuerpo humano pueden suscitar la aparición de metahemoglobinemia, una enfermedad que se caracteriza por la producción anormal de metahemoglobina (Met-Hb) en sangre.
Este trastorno afecta especialmente a bebés y niños pequeños, causando el conocido comúnmente como síndrome del niño azul. Es por ello que se recomienda encarecidamente evitar las altas concentraciones de nitratos en la dieta de bebés y niños de corta edad, y esto implica evitar o consumir con moderación las espinacas y otras hortalizas de hoja verde, según el caso.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda evitar las espinacas y las acelgas en bebés menores de un año y limitar su consumo en bebés y niños de entre uno y tres años. Tampoco se recomienda la introducción de col y remolacha antes de los 12 meses. No obstante, señala cuáles son las cantidades apropiadas y seguras aún cuando se introducen antes del año:
4-6 meses* Máx. 25 g/día
6-12 meses Máx. 35 g/día
12-36 meses Máx. 45 g/día
*Bebés que se inician en la alimentación complementaria (AC) prematuramente, por prescripción médica.

Preparar el puré de espinacas con más de un día de antelación o dejarlo olvidado a temperatura ambiente son factores que pueden dar lugar a la conversión de nitratos en nitritos in situ, antes incluso de que se produzca la ingesta por parte del bebé.
Es por ello que se recomienda hacer la crema de espinacas el mismo día que el bebé vaya a consumirla y no guardar el sobrante por varios días por precaución; asímismo, es importante conservarla debidamente en el frigorífico.
También por precaución no se incluirá en la receta mayor cantidad de espinacas que la recomendada según su grupo de edad. Prepararemos una crema apta para bebés desde los 6 meses de edad, con 30 g de espinacas de los 35 g diarios máximos que sugiere la AESAN. No obstante, se recomienda esperar al año de edad para ofrecer hortalizas de hoja verde; hay gran variedad de alimentos que los bebés pueden comer sin mayores preocupaciones ni restricciones.
*Las espinacas congeladas presentan menor cantidad de nitratos que las espinacas frescas.
Puedes ver el post Crema o Puré de Espinacas para Bebés