
EN QUÉ CONSISTE LA CRISIS DE LOS DOS AÑOS
Según la página de LactApp, "Llegados a los dos años, aproximadamente, los niños empiezan a demandar el pecho de manera continua, con unos requerimientos e intensidad similar a las de un recién nacido. Lejos de estar tranquilos y de demandar el pecho de manera relajada, lo hacen de manera nerviosa y a veces hasta inquisitiva. Llegan a gritar e intentar desnudar a su madre cuando esta se niega o intenta aplazar la toma. Este comportamiento resulta muy sorprendente y no es raro que la madre se sienta angustiada y preocupada por “las maneras” de su hijo."
Exactamente empezamos a experimentar eso; de golpe el niño me pedía teta a todas horas, muy muy seguido, y además de forma muy exigente, si no podía ser en ese momento se enfadaba mucho, lloraba, y me intentaba bajar la camiseta y sacarme la teta el pecho de malas maneras. Era realmente agotador, como volver al principio; empezamos poco antes de los dos años y se alargó mucho más de lo que me podía imaginar, realmente me he empezado a dar cuenta hace poco de que ahora apenas me pide en comparación, y debe hacer menos de dos meses, así que ha durado prácticamente hasta los 27 meses, aunque cuando ha sido más intensa ha sido de los 23 a los 25 meses. Si al final parece que se ha alargado es porque hemos empalmado con resfriados, y ya sabemos que cuando tienen moquetes no tienen apenas hambre y tiran más de su teti.
Otra cosa que nos pasó y que aquí no mencionan es que al pedir tanto pecho, apenas comía otra cosa; pasó de comer de todo a no querer apenas ni comer, y eso si me preocupaba un poco, pero entre lo que fui leyendo y los maravillosos grupos de Facebook me di cuenta de que era "normal" y dejé de preocuparme tanto.
¿POR QUÉ LO HACEN?
En cuanto a la manera de pedirlo, hay que tener en cuenta que no saben pedirlo de otra manera, y más viniendo de una situación que para ellos es angustiosa; buscan el refugio de mamá y necesitan inmediatez.
LA INCOMPRENSIÓN DE LA GENTE Y DE LOS PROFESIONALES
Obligatorio hablar de esto, si no me hubiera informado por mi cuenta, y no hubiera conocido asesoras de lactancia que me han ayudado a comprender esta crisis, habría dudado y seguramente actuando de otra manera, porque hay mucha ignorancia sobre el tema, y los comentarios de la gente te pueden hacer mucho daño y hacerte dudar. Comentarios del estilo “es culpa tuya”, “tu le has acostumbrado a mamar a demanda y ahora mira lo que pasa”, “no puedes permitir que te pida el pecho de esta manera”, “no es normal que un niño tan mayor quiera tanto el pecho” lo único que consiguen es hacernos sentir culpables y que pensemos que lo estamos haciendo mal.
Lo de los profesionales también es increíble, y eso que mi pediatra es prolactancia, pero cuando estábamos en plena crisis nos tocó la revisión, se lo comenté y me miró con cara rara, como si me lo estuviera inventando y la crisis no existiera. Hace poco hablé con la logopeda del tema (ya más adelante hablaré de por qué vamos a la logopeda), y me pareció como que le sonaba a chino, me preguntó que quién me había dicho eso y le dije que una asesora de lactancia, y no la vi muy convencida. Necesitamos que los profesionales se pongan las pilas con el tema lactancia, que sepan de la existencia de las crisis, para que las lactancias puedan seguir adelante y las familias se sientan apoyadas.
Por suerte, siempre he tenido el apoyo de papá y eso me ha ayudado a seguir adelante, porque a veces es difícil nadar contracorriente sin dudar.
HAY LUZ AL FINAL DEL TÚNEL
A todas las familias que estéis pasando por esto: Se hace eterno, lo sé, y muy duro algunos días, pero pasa. Yo estoy todo el día con el niño, y puede pasarse desde que se levanta hasta que le entra sueño después de comer al mediodía sin pedirme. Sigue necesitándolo para dormir (si estoy en casa), y después de una rabieta para calmarse, o si se siente intimidado por algo en un momento dado, pero esto último cada vez pasa menos también. Y ahora ya me puedo cambiar delante de él sin que le entre la ansia de mamar, y podemos pasar la mañana o la tarde jugando o haciendo cosas sin que se acuerde del pecho.