Uno de los órganos que olvidamos muchas veces es aquel que es tan grande que pasa desapercibido. La piel.
La piel que parece que se cuida sola, que nos acordamos con suerte cuando nos vamos a tomar el sol y decidimos poner bloqueador solar. O cuando se seca hasta que nos pica todo. O cuando se irrita o nos aparece alguna alergia. Pero la piel también necesita que le dediquemos tiempo y atención. Hay épocas del año en que la piel se seca, el frío por ejemplo puede provocar que la piel de la cara se resienta. O si estamos mal hidratados, notaremos esa sequedad también en la piel. Beber suficiente agua es esencial para mantener la piel sana.
Depende de la época del año algunos cuidados cambian y otros son comunes, por ejemplo:
Cuidados de la piel en invierno:

Cuidados de la piel en verano:
Uno de los aspectos comunes de cuidar la piel en cualquier época del año, en cuarentena o sin, es beber agua. A veces uno piensa que no puede haber relación entre beber agua y tener la piel sana. Sin agua, la piel no puede funcionar de manera óptima, ya que si esta no recibe suficiente líquido, se volverá seca y tirante. Te cuento algunos beneficios de beber agua reflejados en la piel:
Aquí el tema para mi era…¿cuánta agua es necesaria y cómo acordarme? Para ambas cosas, una app me solucionó la vida. La cantidad necesaria se puede calcular multiplicando por 30 tu peso, para obtener más o menos los mililitros que debes tomar de agua. Y, para no aburrirme del agua cuando intento tomar lo que toca cada día, intento saborizarla con limón o jengibre, para ir cambiando sabores.
Yo soy mala para las rutinas de belleza. No me maquillo nunca, con excepción de alguna boda. Mi piel siempre ha sido seca, especialmente la de las piernas, y aun así me ha costado mucho acostumbrarme a usar crema hidratante. Cuando vivía en Barcelona, me ponía crema solo en las épocas de frío que sentía las piernas más secas. Pero limpiarme la cara, ponerme crema, exfoliar,…nada de eso formaba parte de mi rutina. La verdad, hasta el protector solar me molesta en la cara. Pero a día de hoy he logrado varias rutinas relacionadas con la piel, ha costado pero lo he logrado:
He de decir que con la cuarentena, al principio me olvidé de todo esto pero poco a poco me di cuenta que la piel, aun sin salir de casa, se resentía. Especialmente, de los pies!!! Caminar descalza siempre me reseca los pies en verano, pero en cuarentena ha sido terrible las grietas que se han llegado a formar de caminar descalza todo el día, y eso que no salía.
Curiosamente, aprendí de rutinas del cuidado de a piel con las terremoto antes que conmigo misma, pues ambas nacieron con sensibilidades en la piel que hacen que siempre estemos pendientes de sus reacciones. La mayor de terremoto es de piel bien sensible, al roce con las etiquetas, al sudor, el polvo y las plantas le dan alergia, pero aprendimos que mucha crema hidratante también le hacía mal, porque no la dejaba sudar bien, y el picor era mayor. Le da alergia hasta el esparadrapo! Mustela es una de mis marcas adoradas para ella. Y la pequeña de las terremoto nació con piel muy sensible, muy seca, que reaccionaba con sus alergias alimentarias, que reacciona al frío, y que es tan fina que se le ven todas las venitas. Para ella, la rutina de la hidratación es esencial, y aunque nos cuesta mucho acordarnos, ella la agradece. En su caso, una crema como Cerave nos ha sido muy útil, después que Mustela dejara de llegar a Chile.
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