El gusto, amor, pasión o interés por las lenguas nos llega a cada uno por diferentes motivos. En mi caso fue de una forma externa, es decir, no fui yo quien empezó a sentir la necesidad de aprender otras lenguas o quien decidió que le gustaría mucho aprender a hablar en algún idioma. Fueron mi entorno y mi familia los que inicialmente me fueron llevando desde pequeña hacia este aprendizaje de segundas lenguas. Y fue posteriormente, siendo ya mayor, cuando comencé a realizar esfuerzos de motu proprio para mejorarlas.