"Un niño es un niño, si puede jugar", afirma el pedagogo italiano Francesco Tonucci al definir la importancia que tiene el juego en la infancia.
También es importante que los adultos dispongamos de un tiempo exclusivo para hacerlo con ellos. A continuación se exponen diez razones para no perder esta oportunidad:
Jugar con nuestros hijos genera un escenario de comprensión y comunicación, y potencia el aprendizaje espontáneo. De ninguna manera puede considerarse tiempo perdido
Fomenta la auto estima de los niños y las relaciones intrafamiliares. Al desarrollarse los juegos sin riesgos y de manera compartida, los niños prueban de modo positivo sus capacidades y límites
Les da seguridad, porque viven experiencias positivas
Potencia las habilidades sociales y emocionales, dado que la familia es el primer contexto en el que los niños desarrollan una imagen de sí mismos, y del mundo que los rodea
Aumenta su control emocional, al reconocer e interactuar con las emociones de los otros
Fomenta la creatividad y el éxito escolar, ya que se relacionan creativamente con su entorno mas cercano
Favorece la atención, porque incrementa la capacidad de concentración
Potencia la actividad infantil al tratarse de actividades positivas y decanta las sensaciones negativas
Promueve felicidad en ambas partes
Permite trasmitir rutinas, conocimiento, emociones y valores