Desgraciadamente, los conflictos y acoso entre compañeros, no son los únicos problemas que se pueden dar en un aula, aunque sean los que más fama tienen. En España, hay un elevado porcentaje de casos en los que maestros y profesores han sido los que han acosado verbal y psicológicamente a sus alumnos (por no hablar del abuso sexual, que eso daría para otro post). Antes de empezar a hablar de lo que podemos hacer ante dicha situación, me parece importarte recordar el concepto de acoso escolar y lo que es el abuso de poder o de autoridad.
El acoso, es la relación entre varios individuos que hostigan de manera permanente (de forma verbal, psicológica, física o sexual) a otra sin que tenga opciones de defenderse. El abuso, implica el uso excesivo, impropio e indebido de algo o de alguien. El poder es el dominio o la facultad, que alguien tiene para mandar. Por lo tanto, hablamos de abuso de poder cuando una autoridad superior o dirigente sobrepasa el ejercicio de sus funciones, llegando a exigencias e incluso amenazas. Ahora bien, ¿pero el papel de los maestros y profesores es el de mandar? Evidentemente, no.
Ellos, tienen el deber de enseñar, formar, tolerar, respetar, escuchar, fomentar la igualdad entre sus estudiantes y motivarlos en su camino. Cabe destacar, que los maestros y profesores tienen ciertas libertadas en cuanto a la metodología y recursos utilizados en sus clases, pero ni mucho menos, eso les da derecho a hacer abuso de poder, ni de controlar ni mandar a los alumnos.
El perfil de los docentes que tienden a la excesiva autoridad y al maltrato psicológico, puede ser muy parecido al de cualquier persona agresiva fuera del centro. Suelen ser personas inseguras que se creen inferiores a los demás y necesitan el poder y el control para no sentir que son menos que otras personas. ¿Qué reacciones pueden ser consideradas acoso por parte de los docentes?
Pero, ¿cómo pueden saber los padres o familiares que sus hijos están siendo acosados por maestros o profesores? Si nos centramos en los pequeños, por ejemplo, en la etapa de Educación Primaria, los niños suelen presentar problemas a la hora de ir al colegio, pueden tener pesadillas por las noches, pueden volver a tener dificultades para controlar sus esfínteres, prefieren ir acompañados hasta la puerta del aula y que a la salida les recojan también allí sus conocidos. Y puede, que tampoco quieran ir a actividades extraescolares ni excursiones propuestas por el centro. Estos síntomas, deberían ser suficientes y servir a los padres para darse cuenta de que algo no anda bien en el colegio.
Los alumnos que son más mayores, habitualmente, son ellos los primeros que suelen hablar con sus padres y les cuentan la situación (son capaces de expresar que un profesor en concreto le ha hecho sentirse mal, que se ha reído de él, que se ha cabreado por preguntarle dudas…). Pero también hay adolescentes que prefieren no decir nada, por eso, es muy importarte observar algún comportamiento o conducta atípica en ellos (que esté más callado de lo normal, que se asuste con facilidad, que se enfade al hablar de la asignatura que da el profesor que acosa…).
Para hablar de las pautas a seguir para denunciar tales situaciones en el entorno escolar, hay que tener claro los objetivos, que existan pruebas y hechos para demostrar que se ha dado dichas conductas en las clases por parte del profesor, esto quiere decir, que hay que estar cien por cien seguro de que se haya dado acoso por parte de algún docente (ya que se han dado casos de alumnos que se lo han inventado y han llegado a fingir), y sobre todo, ser conscientes de que es un proceso burocrático y que puede llevar un tiempo bastante costoso y largo tener una resolución definitiva. Ahora bien, ¿cómo se debe actuar en caso de que maestros o profesores acosen a sus alumnos?
Desde este post, aconsejo a los padres y familiares acudir a todas las reuniones que hacen los centros educativos para así poder estar al tanto de todo lo que pasa en el colegio o en institutos. También estaría bien, hablar periódicamente con los tutores de cada hijo para evitar algún problema mayor. Y por supuesto, que denuncien ante las autoridades que he citado anteriormente si saben con certeza que se está dando un caso de acoso escolar entre profesores/maestros y alumnos.
Reitero de nuevo, que ellos, deben motivar y formar en valores a los estudiantes y no rechazarles, discriminarles y ridiculizarles. Un maestro/profesor, no tiene la función de mandar ni de mucho menos, controlar a sus alumnos. Debería ser todo lo contrario, aportar cosas positivas, guiar en el camino a sus estudiantes. Y por supuesto, tener claro que el concepto de abuso no debe entrar bajo ningún concepto en las aulas.
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