El colecho, o “bedsharing” es la práctica en la cual los padres duermen con los hijos. Actualmente se ha generado un gran debate acerca de sus ventajas e inconvenientes, por lo he decidido crear este post, plasmando en él la opinión de los grandes expertos del tema, antes que las mías subjetivas, intentando dejar claro ante todo que, el hacer o no colecho es una decisión personal. Cada familia tiene que buscar y elegir lo que mejor le vaya, y tiene que saber que tiene libertad para elegir, que no solo hay una opción posible. Por lo que si decides dejar a tu niño en la cunita en su habitación y a ambos os va bien, estupendo. Pero si lo dejas y no se duerme, y llora, no un poquito, sino media hora, es que algo funciona, por lo que también puedes decidir llevártelo a tu habitación, meterlo en tu cama y no sentirte culpable, ya que cada vez, están más claros los beneficios de dormir con nuestros hijos. A continuación intentaré mostrarte lo que los estudios y los expertos, han concluido.
El colecho está recomendado por el Ministerio de Sanidad.
Además, establece unas normas de seguridad a tener en cuenta:
Beneficios del colecho
Si se tienen en cuenta estas normas de seguridad, algunos profesionales tildan al colecho de una experiencia muy integradora y positiva tanto para el niño como para los padres.
El dormir en la misma cama, refuerza el vínculo afectivo entre los padres y el niño, siendo el sueño compartido facilitador de una interacción familiar más profunda.
Ciertos estudios demuestran que quienes experimentaron el colecho en su primera infancia, de adultos demostraron que poseían más autoestima, más autocontrol, seguridad en sí mismos, tolerancia al estrés, mayor nivel de optimismo y grado de felicidad. Estos son los estudios reales que he encontrado al respecto, que explican los beneficios asociados a la práctica del colecho.
¿Por qué practicar colecho?
Sería casi imposible hablar de colecho, sin nombrar a Carlos González, pediatra defensor de la lactancia materna, y autor de libros como “Bésame mucho“. González afirma que lo biológicamente normal en nuestra especie, antes de que las distintas culturas impusieran sus normas, era que los niños durmieran con sus madres hasta los 10 o los 12 años. Los chimpancés duermen con su madre hasta los 5 (y tienen la pubertad a los 7) porque se trata de seguridad y supervivencia. Por supuesto, hablamos de niños que no duermen desnudos bajo las estrellas, sino vestidos en su cuna, en su habitación y bajo un techo donde pueden sobrevivir sin la necesaria compañía de sus padres durante el sueño. “El problema ?afirma González- es que ellos no lo saben” e insiste en que no será hasta los tres o cuatro años cuando empiecen a comprender que no corren ningún peligro durmiendo solos y aceptarán de mejor manera irse a su propia cama.
Para la psicoterapeuta Fabiola Aguado, directora y creadora de la Escuela de Familia Al-Alba, el colecho aporta al niño, entre otras cosas, “seguridad física y emocional”, e insiste en que los tres primeros años son cruciales para desarrollar una seguridad que más tarde será el germen de la independencia. “Madre e hijo se encuentran íntimamente ligados, hay una fusión que se rompe cuando nace si se les separa; son momentos que necesitan de mirada con mirada y de piel con piel, de un contacto directo y permanente, que resulta clave para un crecimiento sano”, y considera que muchos padres tienen miedo a que sus hijos generen dependencia si duermen con ellos.
Preguntas frecuentes
Para terminar, he seleccionado varias preguntas habituales que considero de interés para los papás, respondidas también por este pediatra y autor. Puedes leer la entrevista completa, aquí.
¿Es bueno que los niños duerman en la misma cama que los padres?
¿Qué quiere decir “bueno”? No estamos hablando de una cuestión ética. ¿Preguntaríamos si es bueno jugar al parchís, o si es bueno llevar calcetines azules? Simplemente, quien quiere hacerlo, lo hace, y quien no quiere hacerlo, no lo hace. Lo asombroso es que durante años, sin ser una cuestión moral, haya habido gente diciendo que dormir con los hijos era “malo”.
¿El problema del sueño infantil es real o es más una creación de padres preocupados?
Según cómo se defina “problema”. Los niños pequeños se despiertan varias veces cada noche, buscan a su madre y lloran si no la encuentran rápidamente; algunos lloran aunque sí la encuentren. Si alguien define “despertarse por la noche” como “problema”, pues claro, los niños tienen muchos problemas. A mí me parece que el verdadero problema es tener que levantarse cada noche varias veces para ir a consolar a un niño que duerme en otra habitación. Y ese problema, más que los padres, lo han creado quienes han recomendado a los padres que el niño duerma solo en otra habitación.
Hay quienes recomiendan dejarles solos aunque lloren? ¿qué opina?
Yo no dejo llorar a mis familiares, a mis amigos, ni siquiera a mis pacientes. Si un amigo me llama llorando, no le cuelgo el teléfono. ¿Cómo iba a dejar llorar a mi propio hijo?
¿Duermen mejor los niños que duermen con sus padres? ¿Es verdad que los niños japoneses duermen cuatro veces mejor que los occidentales? ¿Y los padres?
En nuestra sociedad, probablemente son pocos los padres que toman la decisión, a priori, de dormir con sus hijos. Casi todos intentan poner al bebé en su cunita. Muchos, tal vez la mayor parte de los que acaban durmiendo en la misma cama lo hacen precisamente porque ven que así duermen todos mejor. En Japón todavía es muy frecuente dormir con los niños, al modo tradicional. Se ve claramente en los dibujos de Shin Chan, que duerme entre su padre y su madre. Según algunos estudios, en Japón los niños tienen menos problemas de sueño que en Estados Unidos.
Hay quienes afirman que provoca en los niños falta de autonomía y una mayor dependencia?
Bueno, yo llevo más de 30 años durmiendo con mi esposa. ¿Significa eso que no tengo independencia ni autonomía?
¿Hasta qué edad les dejamos en la cama?
Hasta que queramos. Hasta que quiera el niño, o hasta que quieran los padres.
Por supuesto, es difícil que tres o más personas quieran exactamente lo mismo: a veces el niño se quiere ir y sus padres le echan de menos, a veces el niño se quiere quedar y sus padres encuentran que están un poco estrechos en la cama, a veces el padre quiere seguir durmiendo con su hijo y la madre opina que ya tiene edad de dormir solito… Alguien tendrá que ceder. O se hace lo que quiere la madre, o se hace lo que quiere el padre, o se hace lo que quiere el niño. Lo que es absurdo es que hacer lo que no quiere ninguno de los tres, sacrificarse todos para hacer lo que dice el pediatra, la abuela o el libro.
¿Cómo influye el colecho a los padres?
¿Sexo sí o no?