El acoso escolar es un tema que, lamentablemente, está a la orden del día. Muchos de nuestros hijos van a ser en algún momento de su etapa escolar víctimas de burla, o espectadores en una burla. Con el permiso de Edukame, quiero compartir el cuento/juego de los tres guerreros, una forma de transmitir a los niños el poder de la palabra para defenderse de las burlas. Este cuento forma parte del reto Prevenir el acoso escolar
Los 3 guerreros
Resérvate 10 minutos para jugar a los guerreros con tu hijo/a y cuéntale el siguiente cuento:
Hace muchos muchos años, en un lejano reino, vivían tres guerreros. Los tres guerreros tenían que defenderse de ataques de las demás personas. Uno de ellos, tenía un escudo y su manera de defenderse era protegiéndose con el escudo. El segundo guerrero tenía una espada y lo que hacía éste era atacar a los demás con la espada. El tercer guerrero no tenía ni escudo, ni espada y para defenderse tuvo que aprender a usar la palabra y así defender sus deseos y opiniones.
Tras esta pequeña introducción, representad juntos una situación y cómo se defenderían los tres guerreros. Por ejemplo:
Imagínate que en el colegio hoy tus compañeros se burlan de un niño/a porque lleva gafas. Te piden que tú también te burles, pero no quieres hacerlo porque no tienes nada en contra de ese niño/a.
Una vez estáis en esta posición, puedes preguntarle: ¿cómo te sientes así?, ¿crees que así defiendes tu opinión?, ¿así haces daño a alguien?. Es muy importante que escuches atentamente sus respuestas, sin interrumpir.
Después hacemos como en la situación anterior y le preguntamos: ¿Cómo te sientes así?, ¿crees que así defiendes tu opinión?, ¿así haces daño a alguien?
Después reflexionad juntos: ¿Cómo te sientes así?, ¿crees que así defiendes tu opinión?, ¿así haces daño a alguien?
Actitudes frente al acoso
Los tres casos muestran actitudes muy distintas ante una situación:
Yo usé este cuento/juego con las pequeñas terremoto pues a lo largo de estos años escolares me han ido momentos de burla o exclusión entre compañeros en el colegio (cada una a la escala de su edad), y éstas fueron las respuestas que me dieron cada una, pues hice el ejercicio con ambas:
La pequeña me decía que con eso ella estaba protegida. La mayor fue algo más allá y me dijo que eso servía para que no te hicieran nada, pero no servía para ayudar al que necesitaba ayuda.
Ambas respondieron que eso podía hacerle daño a alguien, y eso podía ser peor.
Las tres eligieron este guerrero para defenderse. La pequeña me decía que si las palabras no servían los empujaría (seguimos trabajando en enfadarse sin pegar) La mayor tuvo clara que esta era la manera de actuar, pero dijo que muchas veces cuesta que paren, y que a ella no le gusta gritar pero si lo pides bien a veces las burlas no paran, o pasan a burlarse de ella si defiende a un compañero. Su reflexión me dejó claro que hay mucho por hacer todavía, para que las palabras sean suficientes para defenderse y defender a otro. Pero al menos lo tiene claro.
¡Que las palabras sean vuestro mejor escudo!
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