Una de las partes más importantes en los pilares del desarrollo infantil están dentro de los juegos. Estos funcionan como recursos pedagógicos para el desarrollo infantil. El desarrollo infantil también tiene sus antecedentes que van desde Platón. Este planteaba la "Motivación intrínseca", basada en la necesidad que todos tenemos, de desarrollar nuestras habilidades y el deseo del saber.
No obstante, durante la infancia se usan diversos recursos que lleven a los niños a prestar interés si éste no surge por sí mismo, y es motivando a enseñar a manera de juego.
Las técnicasMontesori son basadas en la motivación a través del juego, dando magníficos resultados durante décadas.
Las técnicasFreinet, responden a lo que su fundador llama "una necesidad pedagógica de motivación" Si el dibujo se satisface a sí mismo es porque produce belleza y emoción, en cuanto a la lectura, no tiene el mismo privilegio y es por lo que se debe incentivar mediante el juego.
Un ambiente propicio, hogares que gustan de los libros y un ejemplo constante son fuertes elementos de motivación, que generalmente producen inclinaciones al estudio, la imitación como recurso educativo.
El juego es una fuerte motivación para invitar al niño a que aprenda y le guste la lectura, un ejemplo de juego podría ser el siguiente: Leerle una nota escrita que esté dirigida a él, con grandes caracteres y de pocas frases, lo cual lo motivará no solo a querer aprender a leer sino también a escribir.
Para niños pequeños o bebés, el grado de las primeras "lecciones" o de estimulación temprana, se deben dividir en tres sesiones de 10 segundos cada una, con dos minutos de juego entre ellas.
Cabe destacar el error en el que incurren algunos padres al ignorar la gran capacidad receptiva del cerebro infantil, y los lleva a oponerse que se les proporcionen conocimientos a sus hijos pequeños, aunque sea en pocas dosis y a su ritmo.
El Dr Doman dice (cito textualmente): "El cerebro humano es el único recipiente del que se puede decir que cuanto más se le mete, más cabida tiene. Igualmente absurdo sería aceptar que henchir el cerebro de conocimientos lo agotaría de alguna forma, en tanto que lo resguardaría el mantenerlo vacío, un individuo cuyo cerebro está cargado de conocimientos provechosos que puede utilizar fácilmente, se le considera un genio, mientras que a un individuo cuyo cerebro está vacío de conocimientos, se le llama retrasado mental"