Cuando nos empeñamos en algo, incluso cuando no sabemos cómo hacerlo junto con la pasión por construir algo en equipo, nos impulsa a lograr superar pequeños retos. Es fundamental encontrar personas o situaciones en el día a día que nos puedan ayudar a afrontar o desarrollar habilidades con optimismo y con actitud constructiva. 
Para que el lenguaje cobre un significado y para que la destrezas tengan un sentido han de darse nuevas estrategias, pensamientos, habilidades estas que fluyen detrás de cada pequeño o gran acontecimiento en la escuela. En definitiva necesarios para identificarse con la vida. Podríamos considerarlos como intercambios que hacen que la escuela sea un lugar dinámico y que los conceptos sean visibles constantemente. Así como los vínculos que se establecen unidos a la comunicación; el reconocimiento que subyace de la mirada del maestro frente a las acciones de nuestros niños.
El valor del juego espontaneo y su estética en este caso espontánea, simplemente es en si mismo una maravilla, es un ofrecimiento efímero cargado de un pensamiento o más, unidos a varios símbolos en acción.
La cultura humana brota del juego y en él se desarrolla J. Huizinga.
Experiencia Estética y Arte de Participación: Juego, Símbolo y Celebración. por Javier Abad Molina.