Tengo un hijo de 6 años, casi 7 que es todo carácter, algo que a mí me parece genial pues su carácter augura que nadie le va a poder ni toser y lo van a tener complicado si le quieren pisotear o abusar de él.
Sin embargo a nivel social su carácter no es tan positivo en algunas situaciones, suele tener el límite del enfado bastante sensible e incluso una broma o un juego que no sea como él había imaginado pueden hacerle estallar en una rabia incontenible que a saber por dónde va a salir.
La Rabieta de Nono
Pensando en cómo trabajar esto con él acudí a los libros y Boolino me ofertó este para reseñarlo: “La Rabieta de Nono”
Datos del libro
Valoro mucho el trabajo que hay detrás de la creación de un libro pero este nos ha dejado tan desencantados que hasta hoy no he sabido por dónde cogerle para hacer la reseña.
Sabéis que a mí me gusta exprimir los libros y extraerles algo, pero este es tan superficial que ya digo, no hay mucho que exprimir.
El libro que me cortocircuitó
El argumento es básicamente la rabieta de un personaje, Nono, porque su hermana le ha roto algo que aprecia y él se venga dándole donde más le duele.
Tiene expresiones súper hostiles y humanas al mismo tiempo como cuando Nono quiere darle un bofetón y tirarle de las orejas a su hermana…ah y sus padres no median en ningún momento porque no están.
Tiene poco texto y en algunas frases parece como que quiere hacer una rima, pero no.
Nada, no le he sacado demasiado porque el cuento es el que es y no da lugar a enseñanzas profundas más allá de los aprendizajes obvios como que los niños nombren las emociones (más que nombrar, hay que saber identificar y enseñar a actuar)
El blog y mi vida entera se basan en sacar algo positivo de las cosas que parecen no tener nada positivo.
Y ya pensaba que no iba a succionarle nada al libro cuando me doy cuenta de que ya lo he hecho…
Porque podemos usar el cuento para dar lugar a un debate sobre cómo actúa cada personaje, cómo debería haber actuado, qué hace bien o qué hace mal…
TACHAAAAAN
El lado oscuro
Nono se pasa la mitad del libro atrapado en el lado oscuro, sí, sí.
Así gestionamos las emociones en casa, tirando de frikismo power y diciéndoles que está bien enfadarse por algo, está bien estar enfadado un rato, pero el enfado tiene que ser algo temporal, un estado pasajero, un refugio durante un ratito.
Y luego hay que volver al lado de la luz, sientiendose mejor e intentando comprender qué nos ha llevado al enfado.
Al final Nono sigue todos estos pasos pero a su ritmo, que tiene que dar para un libro…
El mayor este esquema lo tiene más que dominado, se enfada y luego comprende que igual no ha hecho las cosas como debía o que igual todo debía haber sido de otro modo o que igual no siempre se consigue lo que se quiere.
Pero el de 6 lo tiene complicado por su carácter, lleva de serie la mala leche y aunque le ponemos límites más que claros (estipulados, aprobados en consenso y recogidos por escrito en el Reglamento de Régimen Interno Familiar) él se empeña en ir a su rollo y claro, la mitad de las situaciones terminan en drama, porque de drama gasta mucho.
El desenlace suele ser él enfadado durante un largo periodo de tiempo en el que estoy segura que sabe que lo ha hecho mal y en el fondo lo siente, pero cuesta horrores que lo verbalice.
El pequeño Kylo Ren es difícil de orientar.
Aprovecho momentos tranquilos como antes de irnos a la cama para hablar con él y me cuenta cómo se siente, que a veces hace cosas malas y no sabe por qué, que es como si le saliera la rabia y no la pudiera parar.
Realmente le entiendo, que dominar ese torbellino interno que todos tenemos no es fácil y hace falta tiempo y conocimiento para ser capaz de hacerlo.
El esquema
Decidimos seguir el esquema:
1.darse un tiempo a solas para pensar por qué está enfadado.
2. Ver si su enfado va a afectar positivamente en algo a la situación. A veces los enfados sirven para hacer ver al otro que lo que hace no nos gusta y eso es lícito. Otras veces enfadarnos no cambia nada.
3. Si no va a cambiar nada nuestro enfado plantearnos si merece la pena estar enfadados y pasarlo mal.
4. Pedir perdón si es necesario porque hemos afectado a alguien.
5. Repasar el proceso para poder evitar en un futuro hundirnos tanto en el lado oscuro. Si identificamos el inicio del enfado por medio de sus primeros síntomas es mucho más sencillo: respirar deprisa, hablar deprisa y alto, caminar deprisa y en tensión, gesticular exageradamente al hablar…
El año pasado en el colegio usaban esta canción para identificar los síntomas: