El gaspacho —como se pronuncia en Andalucía— o gazpacho —como se conoce en el resto del mundo— es una especie de sopa o crema fría tradicional del sur de España, cuyo principal protagonista es el tomate.
Como buena sevillana que soy, ni que decir tiene la de veces que he tenido el gusto de probar esta deliciosa receta. En verano sienta especialmente bien, por su frescura y el calor que acompaña a la época, pero hoy en día encontramos tomates y verduras frescas en cualquier temporada, por lo que también puedes disfrutar de él en primavera, otoño e incluso invierno.
Curiosamente, muchas familias andaluzas siguen denominando gaspacho al gazpacho. Esta variante surge como resultado del dialecto andaluz unido al analfabetismo que en su día impedía que muchas personas tuvieran acceso al uso correcto de las palabras, incluyendo la ortografía y las reglas ortográficas.
Al igual que sucede con todas las recetas populares, existen tantas versiones como familias; aquí, por ejemplo, puedes ver otra versión del gazpacho andaluz. Pero hay aspectos que, simplemente, no se pueden permitir en una receta de gazpacho decente:
Lo magnífico de esta receta es la sencillez de sus ingredientes (y de su elaboración), por lo que es fundamental utilizar ingredientes de calidad y evitar los sucedáneos que puedan interferir negativamente en el sabor y color finales.
También es importante no confundir el gaspacho o gazpacho andaluz con el salmorejo cordobés, también andaluz. El gazpacho tiene más verduras y menos pan, por lo que su textura es más líquida y su sabor diferente, además de que es bastante menos calórico.
Sí existen variantes del gazpacho con frutas. Quizá la más conocida sea la versión con sandía, muy parecida en aspecto —por su color rojo o anaranjado— al clásico gazpacho.

Como el gazpacho es una bebida que agradece toda la familia, los ingredientes que os detallo son para que dure un par de días en una familia grande. No obstante, los incluyo en el apartado correspondiente (más arriba) para que podáis fácilmente adecuar las cantidades a vuestras necesidades. Solo tienes que pulsar + o -. Conservándolo en el frigorífico, el gazpacho durará en buen estado de 3 a 4 días sin ningún problema.
En esta ocasión, la receta que os muestro es la de mi madre, que también es abuela, por lo que estás a punto de conocer un auténtico gaspacho andaluz, de los que provienen de antaño; un gazpacho transgeracional, de esos que nuestras madres y abuelas hacen a ojo, sí .
Próximamente os mostraré la vídeoreceta de esta popular y tradicional receta andaluza ;).

El gazpacho es tremendamente versátil. Puedes tomar un vaso bien fresquito a media mañana, antes de la comida o incluso acompañando a la comida; ¡mucho mejor que cualquier refresco, está repleto de vitaminas!
Se estila acompañarlo con trozos de tomate, pepino o pimiento. También con picatostes, jamón picadito y huevo duro; unos filetes de melva combinan igualmente bien con el gazpacho.
Aunque no es necesario, hay quien pasa el gazpacho por un colador fino. Mi consejo es que evites colarlo con coladores extremadamente finos o de tela ya que la esencia del auténtico gaspacho andaluz reside en una textura casera que está lejos de la perfección y la suavidad que sí se busca en su primo hermano, el salmorejo.
Si te gusta muy fino, puedes pasarlo por un pasapurés, por ejemplo. Aunque insisto en que se perderá gran parte del carácter único que posee el gaspacho.
Puedes sustituir el tomate pera por cualquier otro tomate, siempre que estén maduros y sean carnosos.
Añade unos cubos de hielo al gazpacho espeso si quieres servirlo inmediatamente. Esto conseguirá enfriarlo rápidamente al mismo tiempo que suavizas su consistencia. Es importante que no añadas hielo si la consistencia es la correcta, de lo contrario te quedará excesivamente aguado.