Un nuevo curso ha finalizado ya, lo que significa que la gran mayoría de niños (salvo los practicantes de homeschooling o unschooling), acaban de entregar el boletín con sus notas definitivas, dejando a algunos de ellos con la mirada puesta en la recuperación de septiembre.
Ya hemos dado de la importancia de la motivación escolar y dado pautas para lograrlo. También de los aspectos a tener en cuenta a la hora de escoger una escuela infantil; sin embargo, no hemos tratado qué hay que valorar en el momento de escoger un colegio para nuestros niños.
MI HIJO NO OBTIENE BUENAS CALIFICACIONES. ¿DEBO PREOCUPARME?
Hemos tratado este tema en varios artículos. Si tu hijo no alcanza los resultados deseados puede ser debido a múltiples causas que deberías observar, como si ha habido cambios en su entorno que puedan preocuparle, estresarle o haberle disgustado. Las notas pueden ser la manifestación de un problema personal. Descartado esto, te recomendaría trabajar con él la motivación, aquí tienes todos los pasos para hacerlo. Dicho esto, ahora romperé una lanza a favor del alumno con malas notas. Ya dediqué un post a la verdadera importancia de las calificaciones escolares, y ahora daré un paso más, hablando de las escuelas.
El entorno en el que crecen nuestros pequeños es más enriquecedor y diverso que nunca, repleto de estímulos que les exigen hacerse más “sabios” y a desarrollar al máximo todas sus cualidades. ¿Está la escuela preparada para inculcar las competencias necesarias para los alumnos del S.XXI? ¿Es útil evaluar a los niños mediante técnicas del S.XIX? ¿Por qué seguimos estudiando con asignaturas? Es obvio que hay ciertos conocimientos que son necesarios para todos nosotros, pero está demostrado que la gran mayoría del material estudiado durante los años escolares nunca es utilizado cuando somos adultos. ¿Cuántos de nosotros hemos necesitado los logaritmos neperianos? ¿La trigonometría? ¿Y el latín? ¿Por qué no reducir la materia común y dedicarle tiempo a desarrollar las habilidades naturales de cada uno o aquellas que valoramos en los demás y que nos ayudan a ser mejores personas? ¿POR QUÉ NO INNOVAR EN EDUCACIÓN? Lo hemos hecho con las demás áreas de nuestra vida… Nuestros hogares no tienen nada que ver con los de nuestros padres o abuelos, nuestros intereses han cambiado, las fábricas, las ciudades, los parques… Sin embargo muchas aulas son prácticamente iguales que las de hace 70 años.
No me malinterpretes, no quiero decir que porque el aula de tu hijo no tenga pizarras digitales y un ordenador en cada mesa está justificado que suspenda. El cambio debe venir, sobre todo, desde el proyecto educativo del centro escolar y el plan anual de trabajo de su tutor o tutora. Algo tan simple como la disposición de los pupitres, dice mucho de un maestro y del centro escolar. Si quieres saber más sobre “la otra escuela” que ya existe a día de hoy, aquí tienes una muestra.
El aula del futuro cree en la potencialidad de sus alumnos, desea hacerles adultos de éxito, con habilidades académicas, sí, pero lo más importante, con habilidades para la vida. Los padres y los maestros deben ser los primeros en formar parte de este cambio en el modelo educativo. Si quieres un proyecto innovador, para trabajar las habilidades sociales y emocionales en el aula, y también en casa, te animo a hacerte con Educar las emociones en la primera infancia, mi primer libro. En él encontrarás herramientas como “El rincón de la tranquilidad“, del que hablan en el vídeo, “El juego del silencio“; “La cajita come-miedos“ y muchos más. Anímate a innovar y a educar niños felices :).
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Artículo El por qué del fracaso de la escuela tradicional que aparece en Maestra de Corazón