Desde hace muchísimos años no me gusta la navidad. Me siento algo así como el "Grinch" durante diciembre. El tráfico aumenta, la delincuencia aumenta, ir a un centro comercial es imposible y de Gamarra, ni hablar. Las personas cada vez se preocupan más por los regalos que darán y recibirán y menos por el hecho de pasar las fiestas reunidos con su familia. Para mi es una epoca triste con la que tengo que lidiar todos los años.
Específicamente mi tema con la navidad empezó por el simple hecho de que la navidad son fiestas para pasar en familia y aquí cada vez la pasamos más lejos. Mis primos emigraron poco a poco, mi mamá también se fue durante muchos años a vivir en USA, mi madrina también se fue. Y a pesar que mi mamá eventualmente regresó, otras personas empezaron a partir. Mi mamita (la hermana de mi abue), mi madrina, mi tía. Y este año tocó que, inesperadamente, mi abuela partiera.
La única persona en casa que tenía espíritu navideño era ella. Si se celebraba la navidad, era por ella. Decoraba todo, las luces, el árbol, el nacimiento, todo. Los villancicos que yo tanto odiaba, ella los ponía igual. Literalmente si se celebraba navidad era solo por ella.
Este año las cosas han cambiado pero no para mejor. Mi abuela falleció en junio y desde entonces todo en casa cambió. Ella era la columna vertebral y sin ella muchas cosas se han ido desmoronando sin que lo quisiéramos. Ahora que ya estamos diciembre, navidad se ha hecho particularmente difícil de sobrellevar. Si antes no me gustaba celebrar la navidad, ahora menos. El pensar que toca decorar todo es muy difícil y súper doloroso para quienes quedamos aquí. Trato de evitar todo lo referente a estas fiestas pero, por obvios motivos, es imposible.
Se hace difícil el pensar en una navidad si ella, sin sus villancicos, sin sus fotos obligándome a reír y sonreír como si la pasara bien, sin su abrazo y saludo navideño, sin su manera única de agradecer por los regalos, sin su comida (aunque esto es algo que nos cuesta día a día).