El número de niños celíacos se ha multiplicado por más de 10 en los últimos años. La causa de tal aumento se debe a que actualmente se presta más atención al problema y se diagnostican mayor número de casos de esta enfermedad crónica intestinal, considerada la más frecuente en España.
Y es que uno de cada 150 pequeños padece intolerancia al gluten, una proteína que está presente en la harina de trigo, centeno, cebada, espelta, kamut y avena.
Al no ser tolerada, daña las vellosidades del intestino, impidiendo que absorba los nutrientes de los alimentos. Diarrea, distensión abdominal o pérdida de peso son síntomas a los que los padres deben estar atentos para hacer frente a esta enfermedad cuyo único remedio es una dieta libre en gluten.
Aunque suelen ser similares a los de la mayoría de trastornos digestivos, hay que estar atento a los siguientes síntomas. Si se repiten varios días, debes consultarlo con el pediatra.
Anteriormente se realizaba un análisis de sangre para comprobar si había anticuerpos positivos del gluten, que el sistema inmunológico genera como respuesta a sustancias que no tolera.
Si los resultados eran positivos, el siguiente examen era una biopsia de intestino (donde se analiza una muestra de mucosa intestinal para comprobar su estado).
Cuando el niño llevaba dos años siguiendo una dieta sin gluten, se hacía una segunda biopsia para determinar si la eliminación de esta sustancia había regenerado la mucosa gástrica. Si era así, se reintroducía el gluten y se hacía una tercera biopsia a los seis meses. Si volvía a estar dañado el intestino, se confirmaba el diagnóstico.
En la actualidad, existe un nuevo protocolo en el que, según qué casos, no será necesario realizar una biopsia para el diagnóstico de la enfermedad celíaca.

En la alimentación del niño celíaco deben evitarse, básicamente, todos aquellos alimentos que contienen gluten. Ante la duda de si lo contienen o no, es preferible descartarlos y buscar sustitutos. Los siguientes productos no convienen:
Cuanto más pronto se inicie una dieta con alimentos sin gluten, más rápido se recupera el funcionamiento óptimo del intestino delgado. El médico indicará si hacen falta suplementos de nutrición e indicará cuáles son los alimentos que debe tomar el pequeño. Entre ellos:

Prepara por separado la comida que va a tomar el niño celíaco y la del resto de la familia, y no uses el mismo aceite para cocinar.
En la nevera, en la despensa, en el cajón del pan o en el de las galletas…, almacena siempre por separado los productos sin gluten de los normales. Es la mejor forma de evitar confusiones. Y procura que el niño sepa en todo momento dónde se guarda lo que sí puede comer.
Emplea condimentos naturales para hacerlos más sabrosos, como albahaca, tomillo, pimentón, orégano, perejil, azafrán puro y, en general, todo tipo de hierbas aromáticas de cocina (evita los sucedáneos). Condimenta con vinagre de manzana y algún aceite permitido.
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En los comedores escolares ya se incluyen menús para celiacos. Si tu hijo se queda a comer en el colegio, consulta con el centro.
Nada de rebozados y fritos en los restaurantes. Las patatas o los calamares a la romana pueden estar cocinados en el mismo aceite que alimentos rebozados con harina. Las tortillas también suelen llevar levadura.
Si tu hijo acude a una fiesta de cumpleaños o a alguna excursión llévale su propia comida. Hazlo también cuando vayáis a comer a casa de familiares. En el caso de que viajéis en avión, consulta a la compañía si incluyen menús para celíacos.
Puedes ver el post Enfermedad celíaca en niños: síntomas, diagnóstico y alimentos prohibidos y aptos en la web de BABYCOCINA.