En ésta entrega de la Escuela para Padres la psicóloga, Laura Corrochano, nos habla sobre las emociones, por qué son importantes, cómo detectar la ira y cómo entenderla mediante una propuesta práctica.
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La adolescencia es un momento de la vida donde se experimentan fuertes emociones así como frecuentes enfrentamiento con los adultos, por los diferentes puntos de vista que se puedan observar por las dos partes.

Tanto las emociones como los sentimientos nos informan de cómo se están comportando nuestros deseos o proyectos en su enfrentamiento con la realidad.
Algunas emociones guardan relación con la violencia, como puede ser la ira.
LA IRA es una emoción que se dispara de forma automática ante determinadas situaciones, en general, frente a situaciones que interfieren con nuestros objetivos.
Su función estará dirigida a prepararnos para adquirir el esfuerzo necesario para vencer el obstáculo presentado, siempre que esté dentro de un grado de intensidad adaptativa, si se produce una variación en aumento, puede llegar a ser desadaptativo
Para saber si la intensidad es adecuada prestaremos atención al funcionamiento de los tres tipos de respuestas:
Respuesta fisiológica: Analizaremos el aumento de nuestro ritmo cardíaco, si nuestra respiración se acelera, si nuestra musculatura se tensa. Cuando este estado de excitación permanece, estamos más predispuestos a actuar de forma impulsiva llegando a emitir conductas agresivas.
Respuesta cognitiva: Depende de nuestra manera de interpretar las situaciones. Cuando interpretamos una situación como un abuso, injusticia, falta de respeto o como un obstáculo para conseguir una meta, sentimos ira.
Respuesta conductual o motora: Se genera una energía interna que se dirige a la eliminación del obstáculo o resolución del problema. Observar el comportamiento verbal como no verbal, en el que se incluye la expresión corporal y facial.
No debemos confundir la emoción de la ira con la agresividad, ya que la agresividad es un factor del comportamiento que pretende herir física y o psicológicamente a alguien, no una emoción.
Experimentar y expresar la ira a través de la agresividad depende de las conductas que hayamos aprendido a lo largo de nuestra vida.
Práctica:
Teniendo en cuenta la causa y la triple respuesta con la que se expresa:
¿Podrías Identificar la IRA? ¿Qué grado de intensidad alcanza?
Presta atención a la reacción que se produce en ti mismo y en el otro.
¡Comparte tu experiencia!
Artículo original escrito por:
Laura Corrochano Cabo
C/ Mariano Ortega 28
Talavera de la Reina