Feliz día del Padre

Domingo, día del padre, ocho de la mañana, todos en pie y con ganas de disfrutar del sol, de la luz, del hogar y de la vida. Limpio con cuidado los ojos de Álvaro, que tiene conjuntivitis y volvemos a la cama, donde nos esperan el resto y pronuncio: “¿sabéis qué día es hoy?”. Álvaro se lo sabe, lo han hablado en el cole durante estos días pasado: “el día del padre” y abraza al suyo. Quizá no sean las palabras que todos hubiéramos deseado, ese típico “felicidades”. Ha sido un abrazo, profundo, calentito -de esos que le gustan a Olaf-. Y me gusta ser la espectadora de estos momentos. Ahora, mientras escribo unas líneas, están haciendo un puzzle de aviones. ¡Aprenden tantas cosas de su mano! Y tengo claro que celebrar el Día del Padre -o el de la Madre- no puede ser una cosa de un día. Por eso, cuando escuchan la llave moverse en la cerradura y corren hacia la puerta para llenarlo de besos -alguno con babas-, cuando miran a su padre y sonríen, y cuando lo ven llegar al parque con un balón y jugar, disfrutan, ¡soy feliz! No, el Día del Padre no se […]