Me acabo de dar cuenta de que estuve sin contar nada durante todo Octubre. Muy mal.
Pero debo confesarles que las vacaciones siempre me llevan para ese lado: el refugio interior, el diálogo conmigo misma. Sí, nos fuimos a descansar unos días con Mirula luego de dos largos años desde nuestras vacaciones anteriores.
¿Adivinan el destino? Sí, lo logramos. Estuvimos en Misiones. A partir de la venta de jabones en fieltro y nuestros ahorros, pudimos llegar a la tierra de la tierra colorada. Valga la redundancia.
En Aeroparque, Mirula y los aviones




Las pasarelas se adentran en la frondosidad de la selva para llevarnos al contacto directo con la rompiente de los Saltos Dos Hermanas, Chico y Ramirez, para terminar este primer tramo del Circuito con una pasarela que nos pone al pie del enorme murallón de agua que es la caída del Salto Bossetti.*
Impresionante. Ahí me sentí chiquitita, chiquitita. Y feliz. Agradecida y feliz. La sensación de agradecimiento fue algo que estuvo presente durante todo el viaje. Lo sentí y di gracias a la vida por dejarme disfrutar de momentos cómo ésos.
Circuito Superior
Se inicia a doscientos metros de la Estación Cataratas del Tren Ecológico de la Selva, en un recorrido que permite una vista panorámica de la herradura de saltos, que comienza con una sucesión de balcones miradores que se inicia en el Salto Dos Hermanas, recorre los saltos Chico, Ramírez, Bossetti, Adán y Eva y Bernabé Méndez, para encontrar una primera parada en el salto Mbiguá.
El trazado de sus pasarelas está dispuesto por encima del filo de las caídas de agua, lo cual permite una vista vertical y en altura de sus rompientes, que es verdaderamente electrizante. Posee lugares de descanso que convierten al paseo en una fuente de energía y relax al contacto con el agua.
Después del Salto Mbiguá, una brazo de pasarelas cruza el río Iguazú Superior para llegar hasta el borde mismo del segundo salto más importante del sistema: el Salto San Martin.
Es el punto mirador con la mayor y mejor visión panorámica de todo el parque.*
Una belleza. Los miradores que hay en este Circuito son de lo mejor. Lo recorrí con Mirula tranquilas. Bailamos, sacamos fotos, jugamos con las mariposas y disfrutamos de un bello camino juntas.
Garganta del Diablo
El recorrido habilitado para llegar hasta el balcón mirador de la majestuosa Garganta del Diablo permite al visitante acercarse a escasos metros del salto más importante y caudaloso de los 275 que integran el sistema de las Cataratas del Iguazú, cuya imagen ha recorrido todo el mundo, similar a un gigantesco embudo que se traga el planeta.
El itinerario comienza unos 1.100 metros antes de la monumental caída, cuando se desciende del Tren Ecológico de la Selva en la Estación Garganta del Diablo, diseñada con el propósito de generar el mínimo impacto ambiental posible.
Allí comienza el disfrute del entorno que ofrecen el río y sus pequeñas islas de selva, refugio de innumerables y pintorescas urracas de azules intensos.
El final del recorrido, en el balcón, nos devuelve un momento mágico y único, contemplando una enorme muralla de agua de más de 80 metros de altura, ubicada en la frontera de la República Argentina con la hermana República del Brasil.*
Imponente. Una demostración de la inmensidad y belleza de la Madre Naturaleza.
Lo que más me gustó: reecontrarme con ami-familia y disfrutar de la selva. Lo que menos me gustó: que a las abejas les encantara chuparme el repelente de las piernas.
Decía que vencí todos mis miedos porque los únicos insectos que me gustan son las mariposas. Y en Iguazú sí, abundan las mariposas. Son de lo más variado y hermoso que vi en mi vida. Pero también están todos esos bichos que no me gustan y otros que ni sabía que existían pero que están ahí, chochos en su selva.
No me puedo quejar. Tuvimos una convivencia digna. Ninguno molestó al otro. Bien por los bichos y por mí, que podemos coexistir en paz.
De hecho, temía un ataque feroz de los mosquitos y no pasó. Pero ni bien bajé del avión en Buenos Aires, me subí a un micro y me atacaron. Maldita humedad porteña criadora de mosquitos. Luego les contaré sobre este micro, el ArBus, una opción genial para llegar de manera tranquila y rápida a los aeropuertos de Buenos Aires.
En esta primera etapa, hablé sobre Iguazú. Faltará contarles sobre Posadas y San Ignacio, y sobre la felicidad de tener abuelo a los 32 años, también.
Nos hablamos pronto.
¡Un abrazo!
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*La información sobre las Cataratas la obtuve de su página oficial http://www.iguazuargentina.com/