
La temática es otra historia.
A mi no me gusta etiquetar a niños y andar con el "portarse bien/mal" todo el día en la boca, así que suelo sustituirlo por "colaborar/no colaborar" con una intención parecida, igual que lo de ser buena y mala...no concibo que alguien pueda calificar a un niño pequeño de malo porque la maldad es otra cosa.

Y el libro pues si habla de eso, de portarse bien, ser buena, portarse mal y ser mala, así que de nuevo, es un libro que puede no ser apto para todos, igual que el de "En Casa hay normas" del que ya os hablé.
Nina, la protagonista, lleva precisamente la etiqueta de niña buena, halagada por todos, hasta que aburrida decide que quiere ser una granujilla, y deja de ser siempre correcta y de hacer todo lo que se espera de ella.
Al principio hacer todo lo contrario le divierte pero también se termina aburriendo de "ser mala", termina tan aburrida de ser mala como de ser buena, así que decide que lo que quiere ser es, simplemente ella.
El libro lo leemos de vez en cuando, a veces simplemente porque nos apetece, otras para combatir épocas rebeldes donde no hay mucha colaboración, y las más, cuando queremos reforzar la importancia de ser uno mismo.
Yo trato de leerlo con humor, sin enfatizar mucho en lo de bueno y malo, pero intentando que capte el mensaje final.
